ENTREVISTA CON
EL DR. AIDOR MIRANDA, UNO DE LOS FUNDADORES DE LA ESCUELA DE COMERCIO DE 25 DE
MAYO
Aidor, desde la época de Romero y Julieta
Por: Sebastián
Damiano
-¿Por qué se creó una escuela?
-La Escuela de
Comercio tiene una historia particularisima, ninguno
de los institutos secundarios de 25 de Mayo vivió una situación similar. Hubo
una serie de circunstancias en donde los vecinos de 25 de Mayo jugaron un papel
preponderante y nosotros, tuvimos la
oportunidad de llevar adelante un emprendimiento que debió superar innumeras
dificultades.
La fecha que
celebramos, el 23 de abril de 1962, realmente no fue la creación de la escuela,
sino del primer día de clases.
Conseguimos
traer el decreto de creación de la escuela un mes después de iniciadas las
clases en 25 de Mayo, con un antecedente singular: el de haber convencido al
que había sido un Ministro ya renunciando, para que firmara el decreto con una
fecha anterior a su renuncia.
¿Por qué en
abril? En febrero de 1962 hubo elecciones, se intervino la Provincia, renunció
el Ministro Amitrano y nuestro expediente no estaba
terminado.
Por esa razón
en la primera quincena de abril de ese año logramos rehacer el decreto y
obtener la conformidad de la directora de Enseñanza Media.
Cuando
llegamos acá nos encontramos sin alumnos, porque al empezar el ciclo lectivo,
quienes estaban pre inscriptos, lógicamente, se
habían ido a las otras escuelas.
Así que
tuvimos que salir a buscar alumnos. No teníamos profesores, no teníamos nada. Y
todo se hizo en tiempo récord.
-¿Cómo fue el acto de creación de la escuela?
-Hermoso. No
lo voy a olvidar nunca porque fue un acto de pobreza y de vocación.
No teníamos
establecimiento, entonces nos prestaron la cocina de la Escuela Profesional y
el patio para la ceremonia. No teníamos bandera, entonces corrimos a la
comisaría y pedimos una prestada. La izamos y cantamos el himno nacional a
capella, porque no teníamos ni un disco.
Fue el himno más lindo que canté en mi vida porque nos tocó ser
protagonistas de nada más y nada menos que de la inauguración de una escuela.
Fue una
iniciación hermosa. En todos los órdenes teníamos el consenso de las
autoridades. La designación de los profesores la hicimos por convocatoria.
Tuvimos un primer año excelente. Fue el logro de toda una comunidad que se puso
detrás de un emprendimiento que tuvo una feliz concreción y que hoy es uno de
los tantos orgullos en materia de educación.
-¿Cómo se nombró al primer director?
-Por distintas
cuestiones nadie quería asumir como director. Lo convencimos a Pedro Damiani,
que dijo: “yo acepto pero con una condición, solo por dos años”. Y al final estuvo seis años.
-¿Cómo recepcionó la comunidad la nueva
propuesta educativa?
Tuvimos serios
problemas en los primeros años. Éramos una escuela chica y teníamos la
necesidad que la comunidad nos considerara en el mismo nivel de las demás.
Como era una
escuela provincial secundaria, se corría la voz que el título que otorgábamos
no servía para ingresar a la universidad. Nos costó años hacerle entender a los
padres que el título también tenía validez a nivel nacional. Perdimos muchos
alumnos, porque había cierto rechazo.
-¿Qué nos puede decir de la Semana del Estudiante?
Nos ponemos
contentos cuando recordamos los desfiles de la Semana del Estudiante. Eso fue
instalado por el Centro de Estudiantes Veinticinqueños
en la Plata. Nosotros desde allá organizábamos una semana de actividad
cultural, deportiva, de preguntas y respuestas, etc. Y todo culminaba con la
presentación de la troup Calfucurá.
Los veteranos
se acordarán de la presentación de obra “Romeo y Julieta”, que compusimos en
verso para hacer cargadas a los personajes de vecinos de 25 de Mayo. Yo era
Romeo y Gogo Di Caro, Julieta. Fue tan brillante que
la tuvimos que repetir, logramos colmar el teatro.
-¿Cómo surgió lo del uniforme verde?
Ese fue un
tema debatido en los orígenes del grupo de trabajo, entre Pedro Damiani, Gogo Di caro, García Fernández, León Golstein,
Zunilda Casasa y “Chicha” Cirigliano de Grau, quien fue la que diseñó el escudo del
establecimiento.
La cuestión
era como hacer conocer la escuela. Y el verde era el color de nuestra bandera.
Desde el punto de vista económico no queríamos la exquisitez de un uniforme
caro que fuera prohibitivo para los alumnos. Nacimos como una escuela muy
modesta de clase media para abajo.
Nosotros nos
encargamos de comprar los sacos en Buenos Aires y después se los revendíamos a
los alumnos para que lo pagaran como pudieran.
En los
desfiles ganamos el mote de “bichos verdes” y nadie se enojaba, porque ya era
una característica de la escuela.
-¿Fue director de la escuela cuatro veces?
Si, un caso
único. Primero fui director interino, posteriormente me titularizaron. Después,
en la época del proceso me dejaron cesante por decreto, entonces continué con
las horas cátedras. Ninguno de mis compañeros aceptó el cargo. La escuela quedó
por tres meses sin director. No les quedó más remedio que volver a nombrarme
director. Fui provisorio hasta un año antes de jubilarme, donde me
titularizaron. En total me nombraron cuatro veces.
-¿Por qué le dieron el nombre de “Islas Malvinas” al salón de actos
de la escuela?
En 1982
inauguramos la nueva escuela. La alegría era limitada por llegar a un hermoso
establecimiento pero en ese momento se libraba la guerra de Malvinas.
A raíz de esa
circunstancia le pusimos el nombre de “Islas Malvinas” al Salón de actos.
Nos preocupaba
y nos entristecía que el alumno Daniel Troche dejara su guardapolvo para ponerse
el uniforme militar e ir a exponer su vida a las islas.
-¿Qué le dejó la docencia?
-Yo soy
abogado por necesidad. Docente y maestro por vocación. Siempre me gustó el
magisterio.
Bien o mal le
dediqué todo con mucho entusiasmo, me enriquecí con el trato de los
adolescentes. Logré amigos y quedó abierto un canal sentimental de
comunicación, hay gente que se siempre se acuerda y me viene a saludar. Eso alegra mi vida.
Si se guarda
una estima, un recuerdo, es porque uno en su accionar, algo dejó.
Educar es
ponerse al lado y marchar juntos. Cada uno respetando el rol que tiene
asignado. A mi me encantaba la Escuela de Comercio porque largamos desde abajo.
Yo soy hijo de
un obrero, mi padre fue un hombre de trabajo, siempre dijo que la única riqueza
que nos quería dejar era la posibilidad de estudio. Entonces yo sentía que
tenía que devolver todo ese esfuerzo. Nadie es lo poco de lo que pueda llegar a
ser por si solo. La docencia le dio sentido a mi vida… por algo llegué a los 80
años.
-¿Cómo era el trabajo con los chicos en los primeros tiempos?
-Nos reuníamos
todas las semanas, al margen del reglamento, y como había pocos alumnos,
teníamos una ficha individual de cada chico.
Nosotros
hacíamos de psicólogos, llamábamos a los padres y trabajábamos para encontrar
soluciones. Eso después se perdió cuando fue creciendo el número de alumnos,
pero dejamos una huella, quedó una tradición muy linda. La escuela sigue siendo
un punto de partida para aquellos que buscan una salida laboral.
-¿Algún recuerdo que siempre tiene presente?
-El mejor
recuerdo que tengo es la solidaridad de mis compañeros cuando me dejaron
cesante de la dirección, en la época del proceso. Un inspector trató de
convencerlos para que alguno de ellos asumiera mi cargo. Entonces lo interrumpieron
y le manifestaron que nadie iba a aceptar reemplazar a Miranda sin fundamentos.
-¿A que se llamó “la familia del comercial”?
-Una forma de
promover la escuela fue trabajar en una gran identidad entre alumnos y
profesores. Nos dábamos el lujo de hacer picnics,
fiestas y agasajos de igual a igual con los alumnos, siempre salvando las
distancias y con el respeto lógico de los distintos roles.
Además,
necesitábamos estimular la solidaridad, la lealtad y el compromiso del grupo de
trabajo. Entonces, hicimos un listado con las fechas de cumpleaños de los
profesores y una vez por mes los celebrábamos en la escuela con una comida
fuera de horario de clases. (Ver recuadro)
-¿Por qué le dieron el nombre de Maestros Pagadoy
a la escuela?
-Eso formó
parte del carácter local que queríamos darle a nuestro establecimiento.
Los maestros Pagadoy fueron los pioneros de la educación en serio. Ellos
dedicaron su vida al magisterio con una gran calidad como docentes. Gustó
muchísimo darle sentido de pertenencia exaltando los valores del lugar. En fin,
todo cuadró bien para que podamos decir que esta
escuela es “bien de 25 de Mayo”, por eso hay que cuidarla y enaltecerla.
Decreto del director Aidor Miranda – Año 1984
Visto:
La necesidad
de constituir la unión de la familia del comercial, afianzar la justicia de sus
reclamos salariales, consolidar la paz interior de sus atribuladas almas,
proveer a la defensa común de sus requerimientos gastronomitos, promover el
bienestar estomacal de sus integrantes y asegurar los beneficios de la libertad
para nosotros, para nosotros y para nosotros y considerando que el calendario
escolar omite la inclusión de celebraciones que por su trascendencia y
significado no pueden pasar desapercibidos en nuestra comunidad educativa, el
Director de la Escuela de Comercio Media y Técnica Nº
de 25 de Mayo Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina
Resuelve:
1º Declarar
feriado interno el segundo viernes de cada mes a partir de cada mes
Al cierre de
esa jornada se realizaran cenas alusivas a los integrantes del personal que ese
mes celebran sus onomásticos, según la lista adjunta:
-Los nacidos
en el mes de enero quedan incorporados a la celebración del mes de diciembre y
los venidos al mundo en febrero, a la del
mes de marzo.
-Queda
prohibida toda alusión al número de velitas que cada celebración supuestamente
debiera apagar si hubiera torta de cumpleaños que por tal motivo se suprime.
Dado que
vivimos en democracia y todos hacemos un culto de la libertad, no es obligatorio
cumplir años, pero es de mal gusto no participar de los brindis para que siga
cumpliendo muchos más.
2º Dado a
publicidad, notifíquese y archívese en la confitería del establecimiento.
Decreto del
año 1984.
A mí querida escuela
¡Oíd mortales el grito sagrado…!
Un nuevo coro tus notas entonaba;
Con el paño de Belgrano elevado,
tu advenimiento feliz saludaba
Modesta casa, sus puertas abría,
para que noveles sueños entraran
Del saber, nuevos rumbos ofrecía
para que afrontar la vida pudieran
Hoy, tus ansias las veo colmadas,
y aunque los sacos verdes no veo,
las esperanzas están renovadas,
y sus almas pueblan cada recreo
¡Querida Escuela “Maestros Pagadoy”!
Por tu fructífera siembra yo brindo,
Y por tu agradecido a Dios estoy:
¡Tú guardas de mi vida, lo más lindo!
1962 – 23 de abril - 2006
Aidor
Fuente:
vorticeperiodistico.blogspot.com