Dolina: "El hombre sensible químicamente puro existe únicamente en los loqueros...."
ENTREVISTA A ALEJANDRO DOLINA: RADIO, FILOSOFÍA Y UNA AUDIENCIA FIEL SU LIBRO - CRÓNICA DEL ÁNGEL GRIS - VENDIÓ MÁS DE 500.000 EJEMPLARES. SU PROGRAMA - "LA VENGANZA SERÁ TERRIBLE" (RADIO CONTINENTAL AM 590)- LIDERA LA AUDIENCIA EN SU FRANJA. DOLINA REFLEXIONA SOBRE "LOS HOMBRES SENSIBLES".
Por
Julián Blejmar
Usted
escribió alguna vez que de chico solía identificarse con “las muchedumbres
que a las seis de la mañana toman el fierro frío del ferrocarril” ¿Pensó
que su futuro sería en un lugar muy distinto, es decir los medios de comunicación?
- Bueno, yo he sido parte de esas muchedumbres, por ejemplo cuando estudiaba, o
cuando empecé a trabajar y, efectivamente, tomaba el fierro frío del pasamano
del ferrocarril. La verdad es que no sé si he soñado exactamente este
presente, pero he soñado tantas cosas que es muy probable que alguna de ellas
tuviera que ver con esto. Eso no quiere decir que lo planeara ni que lo
esperara, pero imaginaba distintos futuros. Por ahí uno de ellos era ser campeón
mundial de los Welters Juniors, el otro era ser centrofoward de Boca, y alguno,
-y hasta casi podría asegurar que lo recuerdo-, alguno de los futuros que
imaginaba era parecido a este ¿y mirá si yo trabajara en la radio y dijera
cosas? .Y bueno, de tanto soñar resulta que algún sueño se cumple, no por la
suerte, si no por que uno sueña tanto que es fatal que algún sueño se termine
por cumplir.
¿Y que puede decir de estos soñadores que describe en su libro, a los que
llama “los hombres sensibles”?
- No existe el hombre sensible químicamente puro. Los hombres sensibles son una
convención literaria, en la vida real no los hay, como tampoco existen sus
antagonistas, los refutadores de leyenda, químicamente puros. Somos una mezcla
de hombres sensibles y de refutadores de leyenda. Algunos tienen un componente
mucho mayor de sensibilidad, y otros un componente mayor de raciocinio. Pero el
hombre sensible químicamente puro existe únicamente en los loqueros. De
cualquier forma, si se admite algún pequeño componente de razonamiento lógico,
podría citar escritores como Pascal, o Don Miguel de Unamuno, que eran
prototipos de hombres sensibles en la medida que privilegiaban el sentimiento
por encima de la razón, a pesar de que los dos han sido eminentes pensadores:
Pascal un gran científico y Unamuno un filólogo impresionante. De manera que
poseían la ciencia y la erudición pero sospechaban de ella, justamente por que
la conocían muy bien. Yo diría que esos son hombres sensibles, o por lo menos
son hombres que piensan que más nos ayuda la pasión y el sentimiento que la
razón, en casi todas las cosas importantes de la vida.
¿Que similitudes encuentra entre estos hombres sensibles y usted?
- Muchas. Yo también creo mas en la pasión y en el sentimiento que en la
razón, a pesar de que por ahí sea un hombre de razonamiento. Pero
particularmente entre los personajes de mi libro hay totales similitudes, por
que yo creo que los cuatro personajes principales que son Mandeb, Allen, Castañino
y el “ruso” Salzman, son parte de mí. Yo me inspire en algunos tipos que
conocía, pero más adelante me di cuenta que me estaba describiendo a mí mismo
en distintos periodos o momentos de mi vida. Yo también he sido jugador, he
sido poeta, he sido pensador loco y he sido músico, y cada uno de ellos son una
parte mía en la actualidad.
¿Que antecedentes tuvo de base para retratar esta antagonía entre hombres
sensibles y los refutadores de leyenda?
- Bueno, hay un corpus inmenso: Sábato, Soren Kierkegaard y los escritores
mencionados antes, por ejemplo. Ellos escribieron mucho sobre esta dualidad, que
es tan antigua como el pensamiento mismo. Y a mí es una cuestión que siempre
me ha fascinado mucho, particularmente por que vivimos en un tiempo que
privilegia la razón: este es el tiempo de los refutadores, de manera que
entonces tiene más sentido hacer un poco de fuerza por el sentimiento, no tanto
por que uno crea que el sentimiento es mejor que la razón, si no por que
vivimos en un mundo en que la razón ocupa casi todo y hay muy poco lugar para
la pasión, para privilegiar el pensamiento romántico, en el sentido de lo
abstracto antes que lo concreto, lo lunar antes que lo solar, lo pasional antes
que lo racional. Todo el mundo me dice sea razonable, y yo no he escuchado casi
nunca que me digan sea sensible, sea pasional, eso esta muy reprimido. Este es
un mundo que tiende al orden, o a este orden en que vivimos, donde existe un
cierto privilegio de la razón. Pero uno, como hombre concreto, se tiene que
revelar ante eso. –Pero... ¿Qué es esto? ¡Yo no soy un robot, soy una
persona!
Es el mensaje que nos suelen dar a medida que crecemos ¿ Uno podría pensar
entonces que la cantidad de pasión es inversamente a proporcional a nuestra
edad?
- Bueno, los psicólogos saben mucho de esto por que esta represión del
sentimiento que se verifica desde chicos, termina por anular toda explosión
pasional en las personas, y así hay gente que durante veinte años hace
tratamiento psicoanalítico, ya que no consigue verificar un buen acto sexual
porque desde chico le han dicho que por favor no se calentara, y el tipo lleva
esto hasta las ultimas consecuencias.
Pero además, la sociedad en que vivimos esta todo el tiempo haciendo que
refrenemos nuestras pasiones, nos enseña a no llorar, a no calentarnos
demasiado, a ser personas pacientes.
¿Marchamos inexorablemente hacia una tierra de refutadores de leyenda?
- Exactamente, de gente que privilegia el poder de la razón y del dinero, y la
prueba está en que todos nosotros parecemos condenados a convertirnos en una
pieza de este gigantesco engranaje despersonalizado como bien dice Sábato, y lo
que uno solo puede hacer, también como diría Sábato, es tender estrechos y frágiles
puentes, que por un rato nos liberen de ese espantoso destino.
¿Y en quienes confía para que tiendan esos estrechos y frágiles puentes?
- Yo confío en las rebeliones particulares. Y confío antes que nada en los
artistas. Creo que los artistas son el foco principal de la resistencia romántica
frente al avance de los refutadores de leyendas. Yo casi ni escucho pensadores
que hablen de esto, ni ideólogos, ni periodistas, ni los mentores de la
sociedad, pero sí los artistas, los poetas y los escritores. Ese mundo un poco
loco del arte es donde estalla esa rebelión pasional, ante un mundo que cada
vez se tecnifica mas y donde el hombre termina convertido en una simple pieza,
que por supuesto es de metal.
Fuente: www.enplenitud.com - Gacemail