12/11/2002: Internas sin Don Mario Grau

Desde su nacimiento, perteneció a una familia ligada a la cuna del radicalismo veinticinqueño y provincial. Su padre, José Miguel Grau fue quien substituyó a su tío Agustín Grau,, asesinado en los trágicos sucesos de 1910 en plaza Mitre, siendo aquel el continuador del diario “El Heraldo” y un dirigente de importancia provincial, por lo que le inculcó la sabia ucerreísta.

Al caer Yrigoyen en 1930, Mario contaba con pocos años, por lo que en su militancia política la UCR estuvo en el gobierno en pocas ocasiones.

En la década del 40, cuando el peronismo irrumpe en la vida nacional, la mayoría de los dirigentes y afiliados radicales se aproximaron al Dr. Salvador Cetrá y al nuevo movimiento político.

Desde esa fecha Grau creció y se hizo caudillo y con muy pocas personas de su lado siguió militando activamente en la Unión Cívica Radical en la que intervino hasta en sus últimos años de su vida. Productor agropecuario y abogado, no ejercía ésta profesión. Había abrazado la política como su gran vocación, gozando del prestigio del dirigente recto y austero.

Paradójicamente a las costumbres que la UCR profesa, y Grau en especial, no hubo discursos ni en el Comité ni en el cementerio local, tal vez porque bastaban las palabras, al despedir sus restos en la Iglesia Católica, dichas por el padre Luis Dihel, “que había servido a Dios al defender sus ideas y luchar en todas sus horas por la paz y la justicia”.

En la sesión del Concejo, lo hicieron Susana Nicolotti (ex Alianza), Hugo Melián (radical de la Alianza) y Luis Buenaventura (PJ).

Alineado al balbinismo fue presidente del partido local, vocal a nivel nacional, concejal municipal en dos oportunidades, y respetado legislador provincial y nacional.

Ya mayor, cuando el Movimiento de Renovación y Cambio obtiene la mayoría y coloca a Raúl Alfonsín como su nuevo conductor, se lo vio en cada elección interna en su automóvil Falcon, mostrando su militancia, en minoría, en muchos casos, dejando su impronta ante cada simpatizante radical .

Escritor e historiador de las cosas lugareñas y político de raza, siempre publicó sus ideas por la prensa, escribiendo varios libros y cientos de notas de opinión.

Cuando llegó el golpe de 1976 no compartió el camino de algunos radicales que se sumaron al Proceso y, cuando todavía estaba prohibida la actividad política, fue el Dr. Grau quien puso fin a la veda local al crear el Instituto Yrigoyeniano en 1981, invitando, entre otros, a Antonio Tróccoli, Juan Carlos Pugliese, Fernando de la Rúa y a Raúl Ricardo Alfonsín, panelistas que le pusieron vida al comité partidario de calle 28, en las primeras reuniones abiertas que anticipaban la recuperación de la democracia.

Su deceso convocó a sus familiares, entre ellos el actual intendente de 25 de Mayo, Mariano H. Grau, amigos de la vieja militancia de Línea Nacional, dirigentes de las distintas líneas internas, afiliados y vecinos que le dieron el último adiós.