Otros horizontes

Mario Augusto Montecchia es profesor de Historia en el Instituto de Formación Docente y sobre todo un vecino de 25 de Mayo que todas las mañanas comienza el día en uno de los programas que conduce en Canal 3, "8 en punto". Despierta a los televidentes con las noticias locales, nacionales e internacionales, con una mirada personal que muchas veces hace reflexionar, ya que se pregunta, opina, disiente. Confronta e invita al intercambio de ideas, valorando en muchas oportunidades ciertas costumbres que no siempre son tenidas en cuenta, como vivir en estas ciudades donde la gente se conoce por su nombre, apellido y sobrenombre y se saluda, o sobre lo que significa formar parte de una entidad y trabajar por las cosas comunitarias. Siendo concejal, a principios de los '80, por ejemplo, una noche propuso que los cordones de las esquinas se adapten a las posibilidades de subir a la vereda a los discapacitados motrices, como había visto en un viaje a Alemania, lo que provocó resistencias hasta que finalmente ello se logró, en parte. Hace poco tiempo, cuando le tocaron las vacaciones, lo encontramos distendido llegando a la estación Terminal de Retiro donde esperaba un ómnibus para hacer un largo viaje hacia el norte argentino. Lo invitamos a que nos escriba sobre ello y hoy le agradecemos esta nota -que esperamos no sea la última-, sobre la importancia de viajar.

Ismael, el protagonista de Moby Dick, decía que cuando se hartaba de la vida cotidiana, cuanto sentía que el desasosiego se apoderaba de él, armaba su bolsa de marinero y se iba al mar, a embarcarse sin rumbo fijo, a ser pescador o estibador, lo que sea, en suma a cambiar de horizontes.-

Cuando se viaja uno cambia y cuando vuelve es el mismo pero a la vez es otro; alguien decía también que el secreto de viajar es volver sintiéndose un extranjero en tierra propia.-

Algo así leía en un cartel de una desvencijada taberna de Tilcara, hace pocos días: "El que viaja llevando consigo sus costumbres, hábitos y prejuicios no viaja, solo se traslada".-

La idea del viaje esta en nuestros genes, de hecho nuestros abuelos y bisabuelos viajaron como inmigrantes, cruzaron el océano para llegar a estos lugares que a nosotros nos vieron nacer.-

Si creemos que el pasado no esta muerto, si por el contrario reconocemos en nuestras mínimas actitudes la herencia primordial de nuestros ancestros, necesariamente debemos asumir que somos hijos de un gran viaje, el que arrojó en las playas de América a nuestros antepasados itinerantes.-

He viajado bastante en mi vida, es quizás el único rasgo del que me enorgullezco, el viajar hace que la visión adquiera perspectiva, es salir del mundo bidimensional de paisaje estático y ver las cosas en otro ángulo, en escorzo, es sublimar un deseo pero a la vez desear lo diferente.-

Hay muchas maneras de viajar, tenemos los adocenados tours de recorridos prefijados, donde esta programada cada visita, cada parada, cada descanso, donde se nos pone frente a postales que desde antemano se nos impuso ver.-

No me gusta viajar así.-

El viaje debe ser una pura aventura para tener sabor, donde no solo no se sepa con exactitud donde se va sino inclusive cuanto se va a demorar; en el viaje uno no solo debe saber desplazarse en el espacio sino también en el tiempo; en suma no solo debe elegir el lugar sino también la extensión del tiempo que ese lugar merece.-

Últimamente no me gusta por eso recorrer largas distancias; aprovechar el máximo en la mayor cantidad de lugares posibles fue una ilusión de la juventud, alguna vez fui de Oslo a Nápoles en un tren sin bajar en ninguna estación, hoy ya no hago eso, he aprendido a dedicarle mas tiempo a un pueblo que a una nación, a una casa que a una ciudad, a una persona que a un museo.-

Hay quienes disfrutan en los viajes sintiéndose distintos, conociendo cosas diferentes, yo he dejado de hacer eso también, viajo para encontrar las cosas que me son familiares en otro lado aunque sean muy distintas.-

Por eso no es tan diferente el viajar en el país que viajar por el extranjero, uno se encuentra o se pierde a si mismo en cualquier lado.-

El viaje se cumple cuando uno se queda quieto y en paz, en realidad un viaje es entre muchas cosas una meta, uno se mueve mucho para llegar a un lugar y allí quedarse quieto, y estando quieto sentir que por fin ha llegado donde correspondía estar.-

Quizás por eso me encanta demorarme en aquellos lugares donde siento que pertenezco, aunque esté muy lejos de mi casa.-

Y esto me lleva a pensar en la pertenencia, realmente... ¿de dónde es uno?, de aquí soy yo!!! Sería la respuesta inmediata pero... ¿estamos tan seguros de ello?.-

Viajando he aprendido que uno puede ser de muchos lugares a la vez.-

17/06/04