20 1 09 – 9.00 - La Nación,
Argentina: Día histórico en EE.UU.: Comienza la era Obama
Concluye un ciclo, comienza una nueva era.
La lúgubre presidencia de George W. Bush llegará hoy a su fin con el arribo del
demócrata Barack Hussein Obama,
el joven senador por Illinois y con bagaje multicultural que se convertirá,
minutos antes del mediodía ( las 15 en la Argentina ),
en el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.
Obama jurará rodeado de su familia, con su mano
posada sobre la Biblia que perteneció a Abraham Lincoln, uno de los grandes
íconos de este país, en una ceremonia cargada de simbolismos.
Se llevará a cabo un día después del
feriado que honra a Martin Luther King, el líder
social que soñó con un futuro de igualdad racial y murió en el intento.
The New York Times
On the day
before moving into the nation’s most storied house, Barack Obama visited a shelter
for teenagers with no home. With sleeves rolled up, he spent a few minutes
painting for the benefit of the cameras that trail him everywhere now.
Mr. Obama arrives at the presidency Tuesday after a transition that betrayed
little if any perspiration and no hint of nervousness. Throughout the 77 days
since his election, he has been a font of cool confidence, never too hot, never
too cold, seemingly undaunted by the magnitude of
troubles awaiting him and unbothered by the few setbacks that have tripped him
up.
He remains
hard to read or label — centrist in his appointments and bipartisan in his
style, yet also pushing the broadest expansion of government in generations. He
has reached across old boundaries to build the foundation of an administration
that will be charged with hauling the country out of crisis, but for all the
outreach he has made it clear he is centralizing policy making in the White
House.
He will eventually have to choose between competing advice and priorities,
risking the disappointment or anger of constituencies that for the moment can
still see in him what they hope to see.
What the
country has seen of his leadership style so far evokes the discipline of George
W. Bush and the curiosity of Bill Clinton. Mr. Obama is not shy about making
decisions and making them expeditiously — he assembled his team in record time
— but he has also sought to tap into the nation’s intellectual dialogue at a
time of great ferment.
He has set out ideas for governance even before taking office, but he has also
adapted the details as conditions changed.
More than any president since he was an infant, Mr. Obama has taken a place in
society that extends beyond political leadership. He is as much symbol as
substance, an icon for the young and a sign of deliverance for an older
generation that never believed a man with his skin color
would ascend those steps to vow to preserve, protect and defend a Constitution
that originally counted a black man as three-fifths of a person.
He is a celebrity president in a celebrity culture, cooed over for his
shirtless physique on the beach and splashed on the cover of every magazine
from Foreign Policy to People. What his political opponents sought to portray
in the campaign as arrogance is now presented by his aides as comfort with
power and the responsibilities that go along with it.
“He sort of lives in a grudge-free zone,” said John D. Podesta,
a co-chairman of his transition team. “He’s capable of taking on board a lot of
information and making good decisions. He knows he’s going to make mistakes.
But he also knows that you’ve got to do the best you can, make tough decisions
and move on.”
Some of those mistakes may owe in part to that signature confidence. Mr. Obama
knew and liked Gov. Bill Richardson of
Little has emerged about the process behind those episodes, but aides described
Mr. Obama’s decision making as crisp and efficient. When he sits down for
meetings, they said, he starts by framing questions he wants answered, then gives each person a chance to talk, while also engaging
them. At the end, he typically sums up what he has learned and where he is
leaning. A late-night person, he often follows up with calls to aides at 10
p.m. or later, after he has put his daughters to bed.
Mr. Podesta would not describe how the decision had
been made to pull Mr. Richardson’s nomination but said it had played out over
just nine hours rather than days, which limited the damage. “We saw the
problem, understood it, Bill understood it wasn’t viable, and we stopped it,”
Mr. Podesta said.
That contrasts
with Mr. Clinton, who liked free-ranging discussion and took time making
decisions. Mr. Podesta, Mr. Clinton’s last White
House chief of staff, described the former president as brilliant at “thinking
laterally” across subject areas. “One thing that seemed not to have taken on
Bill Clinton is law school,” he said. “I tend to think of the president-elect
as approaching a problem in a more logical, more drill-down sort of way
Peter Baker escribe hoy en el New York Times, traducido sin profesionalismo, que ayer el
día antes del movimiento en la casa nacional más legendaria, Barack Obama visitó un refugio
para adolescentes sin casas con mangas enrolladas, pasó unos minutos pintando
en beneficio de las cámaras que lo rastreaban por todas partes.
Obama llega a la presidencia hoys después de una transición sin nerviosismos. A lo largo
de los 77 días desde su elección, él ha brindado confianza interna, nunca
demasiado caliente, nunca demasiado frío, aparentemente intrépido por la
magnitud de problemas que lo esperan y no se ha molestado por los pocos reveses
que tuvo.
Es difícil etiquetarlo, dice -
centrista en sus nombramientos y de dos partidos en su estilo, aún también empujando
la extensión más amplia de gobierno en generaciones. Ha alcanzado a través de
viejas fronteras construir la fundación de una administración que será acusada
arrastrar el país de la crisis, pero ha aclarado que centraliza la construcción
de política en la Casa Blanca.
Tarde o temprano tendrá que
escoger entre el consejo que compite y las prioridades, arriesgando la
decepción o la cólera de distritos electorales que por el momento todavía
pueden ver en él lo que ellos esperan ver.
Lo que el país ha visto de su
estilo de mando hasta ahora evoca la disciplina de George W. Bush y la
curiosidad de Bill Clinton.
Obama no es tímido para la toma de decisiones y
montó su equipo en tiempo récord - pero él también ha procurado dar un espacio
al diálogo nacional intelectual.
Ha dispuesto ideas para la
gobernación aún antes de la toma de posesión del cargo, también ha adaptado
cambios en los detalles.
Es un presidente de celebridad
en una cultura de celebridad, gorjeó para su físico shirtless
sobre la playa y se esparció sobre la cubierta de cada revista de la Política
exterior.
Lo que sus opositores políticos
procuraron cuestionar en la campaña como su arrogancia ahora es presentada por
sus ayudantes como el camino para llegar al poder.
" Él es capaz de recibir el consejo y tomar
decisiones. Sabe que él va a tener errores. Pero él también sabe que usted
tiene que hacer lo mejor usted puede, hacer decisiones resistentes y seguir
adelante. ", dice John Podestá,
Obama conocía y le gustó el Gobernador Bill
Richardson de Nuevo México, pasando por alto una investigación en contratos
estatales que más tarde hundieron su nombramiento como secretario de comercio.
De la misma manera, Obama forjó una conexión personal
con Timothy F. Geithner y lo escogió para el ministerio
de economía y hacienda, sin atender el no pago algunos impuestos en el pasado
por parte de Geithner.
Esto contrasta con Clinton, que
gustó que la discusión libre que se extienda y requirió tiempo tomando
decisiones. Podesta, el último jefe personal de la
Casa Blanca de Clinton, describió al ex-Presidente como un diamante brillante
en " el pensamiento lateralmente ".
"Una cosa que pareció no
haber tomado a Bill Clinton es el colegio de abogados, " dijo él. "
Tiendo a pensar en el presidente designado como el acercamiento a un problema
en más lógico, más taladro abajo el tipo del camino. "
Crítica de Argentina:
Esperanza
Por Jorge Lanata
“Durante meses se nos burlaron por
hablar de esperanza. Pero siempre supimos que no es optimismo ciego", les
dijo Obama. Quienes lo apoyan hoy son mejores que
ayer: volvieron a tener esperanza. Jorge Lanata.
Lo primero que escuché fue que no era tan negro.
–No es tan negro... –como si la negritud fuera prueba de algo.
Después vi por la televisión su discurso de Chicago.
Y el video en YouTube fue lo que me hizo emocionar: Will.i.am y la música de Black Eyed
Peas en un rap con Scarlett Johansson, Herbie Hancock, Eric Olsen, John Legend,
Jesse Dylan y otros treinta y dos personajes diciendo “Yes,
we can”.
–Estos yanquis son increíbles, eh. Saben cómo vender a un tipo...
Y ahí estaba yo, frente a la computadora, hipnotizado como si en la pantalla
estuvieran pasando Lo que el viento se llevó. Los inventores de Hollywood
tratando de venderme esperanza. Nadie podría hacerlo mejor (solamente, quizá,
el Vaticano, la otra formidable fábrica de sueños).
Leí a analistas políticos,
intelectuales, banqueros, pseudofilósofos –todos los
que ahora opinan sobre hechos consumados– diciendo
que quizá, que jamás, que era ésta la reformulación del sueño americano, que el
imperialismo volvía a atacar, que llegaría tan condicionado que nunca, que tal
vez, que al final.
Me encontré una noche en el teatro, pasando el tape de Black Eyed Peas:
–No quiero que lo vean por una razón
política sino humana. Creo que alguna vez tenemos que empezar a combatir el
cinismo. Tanto cinismo nos oxida el alma, y lo que van a ver tiene la fuerza de
la ingenuidad. “Yes, we
can”. Parece un cándido aviso de Cola-Cola. Yes, we can. ¿Y si nos miente? ¿Y si el cínico es él, ese que ni
siquiera es tan negro? Poco importa, porque el cambio se logró en nosotros:
somos menos cínicos, recuperamos nuestra posibilidad de creer en algo, podemos
intentarlo otra vez.
Escribo estas líneas en nuestro puto y
querido país en el que las palabras han perdido el sentido; fueron vaciadas,
gastadas, saben a chicle viejo y seco. País de eufemismos, de frases hechas, de
silencios cómplices. Leo, acá, que él dice allá:
“Tenemos más riqueza que nadie, pero
eso no nos hace ricos. Tenemos las mayores fuerzas armadas sobre la Tierra,
pero eso no es lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y nuestra
cultura son la envidia del mundo, pero no es por eso que el mundo se acerca a
nosotros. Es el espíritu americano, esa promesa americana que nos empuja cuando
el camino se hace incierto. Esa promesa constituye nuestra mayor herencia”.
Lo leo y me emociona esa épica que, en otro rincón de mi cabeza, sé mentira.
Pero sé también que es imposible construir un país sin ella.
Ésa es la mentira que hace posible a
Nueva York, aquella ciudad donde todos se duermen pensando que mañana será el
gran día, y quizá mañana nunca llega, pero vuelven a dormirse soñando en eso.
Esta mañana, dos o tres o más millones
de personas soportarán en las calles de Washington cinco o seis grados bajo
cero sintiéndose parte de la historia. La Historia, después, verá qué hace con
su camino, si abrirá o no sus puertas.
El tipo les dijo: “Durante meses hemos sido objeto de risas, incluso de burlas,
por hablar de esperanza. Pero siempre hemos sabido que la esperanza no es el
optimismo ciego. La esperanza es lo que vi en los
ojos de una joven de Cedar Rapids
que trabaja en el turno noche tras todo un día en la universidad y que a pesar
de ello no puede permitirse pagar la asistencia sanitaria para una hermana que
está enferma; una joven que sigue creyendo que este país le dará la oportunidad
de realizar sus sueños.(...) La esperanza es lo que llevó a una banda de
colonos a levantarse contra un gran imperio (...), lo que condujo a hombres y
mujeres jóvenes a sentarse en comedores de los que estaban excluidos por su
color (...) La esperanza es lo que me ha conducido hasta aquí, con un padre de
Kenia y una madre de Kansas, la creencia de que nuestro destino no será escrito
para nosotros sino por nosotros”.
Ellos, los tres o cuatro millones que se frotan las manos para combatir el
frío, el 53% de los americanos que lo votó, el 79% que lo apoya, son esta
mañana mejores que ayer: volvieron a tener esperanza.
Este tipo no tan negro la despertó.
Ojalá pueda mantenerla.
Granma, Cuba: Costosos festejos
por asunción de Obama, pese a crisis
El desempleo en Estados Unidos está en
alza y el mercado bursátil da tumbos, pero habrá grandes festejos por la
juramentación de Barack Obama
como presidente, que podrían llegar a 150 millones de dólares, un nuevo récord,
según algunos cálculos, informa AP.
Pese a la crisis económica, los demócratas, que instaron al presidente George
W. Bush a ser austero hace cuatro años, no escatimaron gastos durante el fin de
semana previo a la juramentación, colmado de conciertos de rock y fiestas
repletas de estrellas.
El comité para la asunción de Obama ha recaudado más de 41 millones de dólares para
sufragar los distintos actos, desde el recorrido por tren entre Filadelfia y
Washington DC hasta un concierto con Beyonce, U2 y
Bruce Springsteen o 10 bailes oficiales por la ocasión.
Habrá que sumar a ello los costos colosales de seguridad y transporte,
absorbidos por los contribuyentes estadounidenses. Así, la juramentación
histórica derivará en un costo que tampoco tiene precedentes.
En 2005, los representantes demócratas Anthony Weiner
y Jim McDermott pidieron a Bush moderar el fausto y
mostrarse un poco más discreto en su fiesta.
"El presidente (Franklin Delano) Roosevelt realizó su fiesta por la
juramentación en 1945 dentro de la Casa Blanca, con un discurso breve y una
cena en la que se sirvió a los comensales ensalada fría de pollo y pastel de
chocolate", escribieron los dos legisladores en una carta.
"Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente (Woodrow) Wilson no
organizó fiesta al tomar el poder en 1917, al considerar que semejantes
festividades representarían una falta de seriedad", agregaron.
Los legisladores demócratas argumentaban que, en un momento en que el país
estaba en guerra, una celebración excesiva resultaría inapropiada. Cuatro años
después, la nación sigue en guerra, el desempleo se ha disparado y Obama presionó al Congreso para que liberara la segunda
mitad de un paquete de rescate por 700.000 millones de dólares, con la
esperanza de sacar del hoyo a la industria bancaria.
El comité para la juramentación de Obama dijo estar
consciente de la situación actual, pero señaló que no está preocupado por la
posibilidad de que la gente considere excesivos los cuatro días de festejos.
Clarín: Obama,
la encarnación del "sueño americano"
Elogiado por propios y rivales, su carrera despegó en 2004. Casado y con dos
hijas, tiene 47 años.
Un "new New Deal" para una nueva era en EE.UU. Todo apunta a creer
que Obama impulsa un Estado benefactor similar al de
Roosevelt.
Festejos en todo el mundo para celebrar la partida de Bush .
Anoche hubo más de 1. 200 fiestas en por los menos 50 países, convocadas por
Internet.
Bush, el presidente más discutido en la historia reciente.
La fugaz visita secreta de un asesor clave de Obama
en Buenos Aires .Llegó el 7 de octubre, se reunió con economistas y partió. El
encuentro trasciende ahora. Michelle, una Primera Dama con estilo propio .La
esposa de Barack Obama
podría tener un rol político importante en EE.UU.
Obama y
América latina
Juan Gabriel Tokatlian
(Para La Nación) La Guerra Fría
concluyó en gran parte del mundo y difícilmente se reanude: Rusia es un actor
insatisfecho, pero no es una potencia revisionista, mientras que China continúa
con su ascenso global como un poder moderado y pragmático. El único lugar donde
aún sobrevive la Guerra Fría es América latina. El mayor desafío que tiene Barack Obama respecto de América
latina es terminar con la Guerra Fría en la región.
Hay tres casos que muestran la
persistencia de la lógica y la dinámica de la Guerra Fría en el área. Primero,
Cuba, que ha dejado de ser un modelo de exportación comunista al exterior y
tiene la impronta de un típico nacionalismo popular y autoritario. Segundo,
Colombia, donde subsisten las FARC (originariamente, pro
Moscú), en uno de los conflictos armados más prolongados y degradados del
mundo. Tercero, Venezuela y el "socialismo del siglo XXI" de Hugo
Chávez, particular mezcla de antiimperialismo ortodoxo, populismo caribeño,
nacionalismo bolivariano y caudillismo latinoamericano.
El gobierno entrante de Obama podría diseñar
iniciativas prácticas y prudentes en cada caso. Podría, asimismo, identificar
intereses domésticos en Estados Unidos que respaldaran su estrategia. Su clara
victoria, su trascendental triunfo en el estado de Florida y el hecho de que
los demócratas pasen a controlar la Cámara de Representantes y el Senado le
pueden permitir anunciar la terminación gradual del embargo, iniciar
conversaciones con Raúl Castro y comprometerse a favor de una transición
democrática incruenta y progresiva en la isla.
Frente a Colombia, Obama dispone de incentivos
positivos y negativos para incidir en el curso de lucha armada y profundizar la
democracia. Las FARC están debilitadas y una política de seguridad coherente ya
no requiere un controversial tercer mandato de Uribe. Si Washington quiere
limitar el negocio de las drogas entre el mundo andino y Estados Unidos,
necesita que Colombia esté en paz. El presidente entrante puede usar
concurrentemente el tema comercial y el de los derechos humanos para que Bogotá
obtenga su deseado Tratado de Libre Comercio (TLC) e inicie un sendero de
solución política negociada al conflicto armado interno.
En cuanto a Venezuela, parece existir un contexto oportuno a favor del
establecimiento de un modus vivendi entre Washington y Caracas. En materia de
petróleo y comercio existe casi un TLC de facto, aunque en lo político-militar
las diferencias son enormes. Lo importante es que el usual arsenal que
Washington solía usar con los "países problema" -golpe de Estado,
contención agresiva, asfixia diplomática y conflicto de baja intensidad- no es
utilizable en el caso venezolano. Se trataría, entonces, de construir un puente
político discreto, un diálogo franco en el que las inquietudes en materia de
seguridad de los dos puedan ser contempladas y puedan ser acordados compromisos
puntuales para evitar tensiones.
Obama puede liderar con pocos gestos el
desmantelamiento de la Guerra Fría en América latina. Podría contar con países
que secundaran, por vía de los buenos oficios y otros modos de cooperación
diplomática, esa tarea: Canadá, México, Brasil, Panamá, Chile y la Argentina
podrían contribuir decisivamente. El manejo individual de cada uno de los casos
mencionados podrá reforzar la credibilidad colectiva en una política orientada
a clausurar la Guerra Fría en el área. De materializarse, ese hecho sustantivo
y simbólico contribuiría a elevar la credibilidad de Washington y la confianza
hacia Estados Unidos, algo que el gobierno del presidente Bush hizo añicos.
El autor es director de la carrera de
Ciencias Políticas de la Universidad de San Andrés
Página 12: Obama asume en el día más esperado
Por Ernesto Semán
Desde Nueva York
Cuando hoy arranque formalmente la
sucesión presidencial, los Estados Unidos comenzarán a dejar atrás uno de los
períodos más oscuros de su historia. Nada cambiará de un día para el otro,
muchas cosas seguirán mal o peor, y el nuevo mandatario mostrará tanto sus
limitaciones como las del cargo que ocupa. Pero los cuarenta ominosos años de
una nación que coqueteó entre la frivolidad, el miedo y el fascismo son un
contraste lapidario con lo que empieza hoy. En buena parte por eso, decenas de millones
de personas se preparaban ayer para festejar la asunción de Barack
Obama como presidente de este país.
Los actos de hoy convocarán millones en Washington DC, donde Obama jurará al mediodía como el presidente número 44 de
los Estados Unidos. Ayer fue feriado nacional, mientras el país conmemoraba el
nacimiento de Martin Luther King (imposible haberlo
planeado para esta elección: los presidentes norteamericanos asumen en esta
fecha desde antes de que Obama hubiera nacido). El
nuevo presidente llamó a recordar al líder de los derechos civiles que el 15 de
enero habría cumplido 80 años, haciendo trabajo comunitario (desde hace
décadas, la fecha se conoce como “day of service”), un gesto que no por
predecible deja de ser relevante.
Si quiere cumplir con algo de lo que logró transmitir en este último año, Obama dependerá de las organizaciones civiles que
recobraron vigor durante su campaña para balancear la abulia y la resistencia
al cambio que presentan el Estado, los partidos y las corporaciones. El nuevo
presidente y su mujer, Michelle Obama, pasaron buena
parte del día de ayer recorriendo organizaciones comunitarias, así que se los
pudo ver pintando de azul tres paredes del único centro de atención de DC para
adolescentes sin techo.
En Nueva York, una tormenta de nieve
que cayó durante todo el día entonó el clima de fin de semana largo, mientras
decenas de miles de personas emprendían su viaje a la capital para los actos de
hoy, incluyendo grupos de estudiantes de una escuela de Brooklyn cuya banda musical
fue seleccionada para marchar durante la asunción. Habrá miles de fiestas en
distintos barrios y para distintos gustos, tanto por la asunción como por la
despedida de George W. Bush. Desde los locales partidarios y sindicales hasta
las compañías de cable y los bares diseñaron eventos con pantallas gigantes
durante todo el día. Todas las universidades tienen actividades relacionadas
con la asunción, y Columbia hará la magna excepción de suspender las clases,
algo que no se hizo siquiera durante los atentados del 11 de septiembre: con Obama llega a la Casa Blanca el primer egresado de esa
universidad.
Las celebraciones por la asunción empezaron en verdad el domingo, con el
concierto ante más de medio millón de personas en Washington. La multitud
anticipó lo que serán los actos de hoy, y también las tensiones que irán
emergiendo el día después. HBO, la cadena que adquirió los derechos del evento,
dejó fuera de su transmisión el sermón de Gene Robinson, el jefe de la iglesia
episcopal de New Hampshire que hizo pública su
homosexualidad y al que Obama designó para dar inicio
a los eventos, atenuando las protestas por la participación del más conservador
Rick Warren durante los actos de hoy. Robinson no
defraudó las expectativas generadas y pidió que “Dios nos bendiga”, pero “con
lágrimas” y con “ira” y con “incomodidad” ante la discriminación, la vida
social y la relación “simplista que hemos elegido tener con los políticos”. HBO
excluyó a Robinson de su transmisión.
HBO no pudo dejar de transmitir lo que fue, por lejos, el momento más
emocionante del día, cuando Bruce Springsteen, Peete Seeger y su nieto, Tao Rodríguez, subieron al escenario
para cantar “This Land is Your Land”, una de las canciones más famosas del folk
norteamericano. El tema fue escrito en los ’40, casi como respuesta a la
versión celebratoria de Estados Unidos que Irving Berlin había inmortalizado un par de décadas atrás con God Bless America, y la versión
del domingo incluyó secciones que usualmente se omiten o modifican, sobre todo
el que refiere a la propiedad privada (“Un muro gigante trataba de
detenerme/tenía algo pintado, decía propiedad privada/ pero del lado de atrás
no decía nada/ ese lado fue hecho para vos y para mí”). Para muchos,
acostumbrados a Bush, ver al presidente Obama en
Estados Unidos a tono con “This Land is Your Land” es revulsivo, aun
si Larry Summers y tantos otros en el gobierno pueden ofrecer más de una razón
para saber que sus propiedades están a resguardo. HBO no volvió a pasar esa
parte, y ayer perseguía las copias de la transmisión que aparecían en YouTube, creando una carrera infinita entre las versiones
que la empresa desautorizaba y las que los usuarios volvían a colgar.
Todo eso es parte de una tensión más grande encapsulada en el extendidísimo
consenso sobre el nuevo presidente. Detrás de él hacen fila tanto los reclamos
de inclusión económica de buena parte de su base social cuanto la empresa
Pepsi, que ayer inauguraba en los subtes de Nueva York su última campaña
publicitaria con “mensajes para Obama”, incluido el
lenguaje de la jerga informal de los negros (“Yo!, wish you good
luck”, decía uno). La algarabía mediática alrededor
de la cuestión racial tiende a presentar la elección de noviembre vacía de
cualquier significado, hasta hacer de Obama un
símbolo inocuo que no exprese ninguna idea de cambio más general. Ese terreno
común le ha permitido recoger el apoyo popular, la admiración de las empresas,
la condescendencia de Bush.
En el blanqueamiento de la negritud de
Obama, un ejercicio brutal de desmemoria omite algo
tanto más importante como es que, con su llegada al gobierno, Estados Unidos
está a las puertas de dejar atrás algunos de los momentos más bajos de su
historia. Las convulsiones de la década del ‘60, que abrieron espacios de
inclusión social nunca vividos en este país, se cerraron en el ’68 con los
asesinatos de Robert Kennedy y King y la llegada al poder de Nixon,
beneficiario directo de ambos ataques. Lo que siguió fueron 40 años en los que
Estados Unidos coqueteó entre la idiotez y el fascismo y coronó una
concentración del poder y de la riqueza que lo ponen en el verdadero borde de
la democracia. Todo eso empezará a quedar atrás desde mañana: esos años, pero
también el periodismo propagandero que celebra su
llegada, la intelectualidad que se nutre de esos medios para trivializar lo que
tiene enfrente. Y entonces quedará sólo Obama,
minimizado en su proeza personal frente a la magnitud de un poder político,
cultural y económico que buscará limar las aristas más interesantes de este
proceso, en un país que desde hace mucho tiempo no ha dejado de correrse hacia la derecha.
Bienvenido Sr. Obama
Carlos Fuentes es escritor mexicano.
(Fuente : El
País) agradecemos a lectores.
Terrible herencia le deja George Bush a Barack Obama. He listado este pesado testamento en mi libro Contra
Bush a partir de la Convención Republicana de agosto de 2000 y me detuve,
exhausto e incrédulo, el 12 de mayo de 2004, día en que fueron reveladas las
imágenes de la tortura en Abu Ghraib.
El nuevo presidente está obligado a
recuperar la perdida fuerza moral de Estados Unidos
En medio y hasta ahora, la reseña de
la Administración Bush-Cheney incluiría una fatal política de rebaja de
impuestos y aumento de gastos militares, fórmula ideal para pasar del superávit
de Bill Clinton (500.000 millones de dólares) al déficit de Bush (idéntica
suma). Causa añadida a la filosofía general de darle latitud y falta de
regulación al mercado, desembocando en la crisis actual y la revelación de la
irresponsabilidad de instituciones de crédito y la criminalidad de individuos
que montaron abusos y engaños sobre la ausencia de reglas y la ingenuidad del
público.
Bush desvió enormes sumas (500.000
millones de dólares hasta la fecha) para librar una guerra innecesaria contra
Irak, alegando la presencia de armas de destrucción masiva que jamás se
encontraron, pasando por alto las serias advertencias del inspector de la ONU,
Hans Blix, y mintiendo acerca de la supuesta conspiración del dictador iraquí
Sadam Husein con el cabecilla de Al Qaeda, Osama Bin Laden, cuando ambos eran
implacables enemigos y el tirano Husein constituía, en términos de realpolitik, la mejor defensa contra Al Qaeda. Hoy, Al
Qaeda se encuentra en Irak, cosa que Sadam no hubiese tolerado.
La ironía se transforma en burla
cuando Bush reconoce que se equivocó acerca de las armas en Irak. Terrible
error que ha costado miles de vidas de norteamericanos e iraquíes y un desplome
de la autoridad moral de EE UU en la torturadora cárcel de Abu Ghraib, que encontró su ergástula hermana en la prisión de
Guantánamo. Todo ello justificado por Bush y su vergonzoso achichincle, el
procurador Alberto González, en nombre de lo que violaban: la seguridad de EE
UU, sacrificada por políticas que desprestigiaban a ese país y fortalecían a
los terroristas, que nada desean tanto como ser protagonistas, siendo en
realidad una minoría desasociada de la mayoría islámica.
La ausencia de un criterio histórico y cultural en la Casa Blanca de
Bush-Cheney desnuda, en cambio, los intereses económicos de Cheney y la empresa
petrolera Halliburton y los de Bush, más allá del petropoder,
en una visión imperial de EE UU. Resulta grotesco citar a Bush -"EE UU es
el único ejemplo sobreviviente del progreso humano"- o a Condoleezza Rice
-"la comunidad internacional es una ilusión"- cuando un fugaz unilateralismo norteamericano debió ya avizorar la
emergencia de un mundo multilateralista: China,
Rusia, India, Brasil, la propia comunidad europea despreciada por el secretario
de Defensa Donald Rumsfeld como una antigualla. Desprecio y distorsión del
mundo, irresponsabilidad interna (Katrina, por ejemplo), orgullo imperial sin
bases reales: ¿"misión cumplida"?
Bush llegó a la Casa Blanca, la primera vez, a pesar del voto popular favorable
a Al Gore y gracias al Tribunal Supremo, y, la segunda, gracias a una hábil y
aterradora fórmula de Karl Rove: religión y miedo. La
elección de Obama es, en sí misma, una victoria
contra el pasado que aquí evoco. El desastre final del Gobierno Bush-Cheney se
volvió evidente. Pero más allá del desengaño, entró a votar una nueva
generación de 18 años para arriba, no sólo ausente de los comicios anteriores
sino presente en los actuales como parte de una constante admirable de la
política norteamericana: a pesar de los errores y de los engaños, la
continuidad constitucional del país y su base democrática, no logran ser
destruidos. A pesar de embates tan severos como los de Bush-Cheney contra las
instituciones y las libertades. En última instancia, hay elecciones y la
oposición llega al poder.
¿Qué hará Obama
una vez allí? Reviso, con entusiasmo y pavor, la agenda que enumera en una
larga entrevista, el 5 de enero de 2009, con la revista Time. Si cuento
correctamente, allí Obama se propone 14 metas. La
recuperación de la economía. La creación de reglas financieras para impedir que
se repita la crisis. La creación de empleos. La reducción del costo de la salud
y la expansión de la protección sanitaria. El cambio hacia una nueva política
energética. La revitalización de la educación pública.
Y, en política exterior, el cierre de
Guantánamo. El fin de la tortura. El equilibrio entre la seguridad y la ley. El
fortalecimiento de alianzas (más amigos y menos enemigos, ha dicho Hillary
Clinton). Retirar la fuerza armada de Irak. Fortalecer la política hacia Afganistán.
Ocuparse del cambio climático. Vigorizar las instituciones internacionales.
Como obvio contraste, Obama promete un gobierno que
no esté motivado por la ideología. Pero también un gobierno competente y por
ello, accountable, obligado a rendir cuentas y a
admitir y corregir errores (que ya los cometió nombrando a Bill Richardson
secretario de Comercio y a Tim Geithner, secretario
del Tesoro, sin indagar con suficiencia sobre sus agendas pendientes).
Carlos Fuentes es escritor mexicano
Todo lo dicho no absuelve a Obama de una obligación,
que es la de recuperar la fuerza moral perdida de Estados Unidos apelando a lo
mejor del país: la tradición democrática y el capital humano para superar la
peor crisis desde la depresión de 1932.
En esto, le deseamos suerte y le
decimos: bienvenido, señor Obama.