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08 - 18.00 - Opinión: Falta autocontrol en los
dirigentes de la democracia
(Por Carlos Lance) – Escribimos con el mejor espíritu de vecino, desde el
rincón del periodismo amateur, que no está ligado a las publicidades oficiales
- que no son pocas más allá del color político que las pague - y que sobrevive
por el esfuerzo de quien esto escribe, de un par de amigos y de un reducido
grupo que está presente en algún momento que pasamos "la gorra".
Con la responsabilidad de hacernos cargo de cuando ocupamos algún cargo, hace
veinte años ya, sin acceder durante ese tiempo a créditos oficiales y con la
alegría de compartir un mate en el cruce de Azul con un camionero, de visitar
un par de conocidos en una ciudad importante como es Olavarría, donde tenemos
cercanía con la radio, visitar frecuentemente a vecinos de Saladillo,
Chivilcoy, Bragado, que quieren vivir mejor y un poco menos a los de Junín. Los
pueblos son iguales, sufren, se divierten y se preocupan por lo mismo.
Escribimos sintiéndonos parte de la vida política, extrañando las conferencias
de dirigentes que convocan al debate abierto y con nuestro oído en la señora
que habla en la ferretería, en el profesional que nos dispensa unos minutos y
en el obrero del Parque Industrial de Chivilcoy que nos recordó la importancia
del 27 de abril de 1979 “para el sistema democrático”, porque la prohibida CGT
salió a la calle e hizo un paro a la dictadura, tema que no es tapa de ningún
diario importante. El ex directivo de una cooperativa agropecuaria que lamenta
el conflicto del año pasado, nos dice que ellos fueron a reclamar pero en
tiempos de Alfonsín los paró la Gendarmería y reconoce que no había precios
internacionales y ahora el tiempo y los precios han sido los mejores y comparte
con el gobierno que no se puede pretender la doble rentabilidad del dueño y del
que trabaja el suelo.
Recibimos correos de conocidos (algunos, como pasó con el conflicto rural,
despreciables), leemos lo que podemos y vamos adonde nos invitan.
Tratamos de interpretar un reclamo que percibimos hacia el poco autocontrol de
los dirigentes, que cambian de partido, inventan listas colectoras, juegan a la
escondida hasta con sus propios vecinos y amigos, se sorprenden un día - como
ahora en Bolívar, donde jura un nuevo diputado que reemplaza a otro, que fue al
Ejecutivo provincial - y recientemente - en internas, el otro partido, eligió
un candidato a senador.
Todo ello, sabiendo que en muchos casos no participa mucha gente, sabiendo
también que hay personas de bien que trabajan desde la oposición y desde el
gobierno para que las cosas mejoren, pero intuyendo que todo es insuficiente
ante la crisis.
Mucho más con la historia de los que se postulan para no asumir, de los que
quieren hacerlo por sus desafíos personales solamente, los que inventan
encuestas y dejan para otro momento la verdadera discusión - que merecemos como
pueblo - de cómo resolver los dilemas nacionales, que no son pocos.
Hasta se discute de los cambios para reducir la cantidad de personas en los
padrones que estudia ahora la Justicia Electoral, porque en las últimas
elecciones tardaron muchas horas debido a la cantidad de listas colectoras. En
lo personal todavía reniego de aquella doble fórmula Angeloz
- Casella y Angeloz -
Guzmán, que tan bien han perfeccionado.
Si hay un título que nos representa es el del editorialista político de El
Tiempo, de Azul: Rayuela.
Alguien tira la piedra de espalda a la rayuela y, como en los cuentos de
Cortázar, no sabe donde cae y - precisamente - desde el casillero que cae puede
ir para adelante, al costado o atrás, para cualquier lado, como hace el
escritor en su libro.
Si es verdad que vienen tiempos más complejos sería bueno que exista un mayor
autocontrol en los dirigentes de la democracia.