18 04 08 - 18.00 - Opinión: Falta autocontrol en los dirigentes de la democracia


(Por Carlos Lance) – Escribimos con el mejor espíritu de vecino, desde el rincón del periodismo amateur, que no está ligado a las publicidades oficiales - que no son pocas más allá del color político que las pague - y que sobrevive por el esfuerzo de quien esto escribe, de un par de amigos y de un reducido grupo que está presente en algún momento que pasamos "la gorra".


Con la responsabilidad de hacernos cargo de cuando ocupamos algún cargo, hace veinte años ya, sin acceder durante ese tiempo a créditos oficiales y con la alegría de compartir un mate en el cruce de Azul con un camionero, de visitar un par de conocidos en una ciudad importante como es Olavarría, donde tenemos cercanía con la radio, visitar frecuentemente a vecinos de Saladillo, Chivilcoy, Bragado, que quieren vivir mejor y un poco menos a los de Junín. Los pueblos son iguales, sufren, se divierten y se preocupan por lo mismo.


Escribimos sintiéndonos parte de la vida política, extrañando las conferencias de dirigentes que convocan al debate abierto y con nuestro oído en la señora que habla en la ferretería, en el profesional que nos dispensa unos minutos y en el obrero del Parque Industrial de Chivilcoy que nos recordó la importancia del 27 de abril de 1979 “para el sistema democrático”, porque la prohibida CGT salió a la calle e hizo un paro a la dictadura, tema que no es tapa de ningún diario importante. El ex directivo de una cooperativa agropecuaria que lamenta el conflicto del año pasado, nos dice que ellos fueron a reclamar pero en tiempos de Alfonsín los paró la Gendarmería y reconoce que no había precios internacionales y ahora el tiempo y los precios han sido los mejores y comparte con el gobierno que no se puede pretender la doble rentabilidad del dueño y del que trabaja el suelo.


Recibimos correos de conocidos (algunos, como pasó con el conflicto rural, despreciables), leemos lo que podemos y vamos adonde nos invitan.


Tratamos de interpretar un reclamo que percibimos hacia el poco autocontrol de los dirigentes, que cambian de partido, inventan listas colectoras, juegan a la escondida hasta con sus propios vecinos y amigos, se sorprenden un día - como ahora en Bolívar, donde jura un nuevo diputado que reemplaza a otro, que fue al Ejecutivo provincial - y recientemente - en internas, el otro partido, eligió un candidato a senador.


Todo ello, sabiendo que en muchos casos no participa mucha gente, sabiendo también que hay personas de bien que trabajan desde la oposición y desde el gobierno para que las cosas mejoren, pero intuyendo que todo es insuficiente ante la crisis.


Mucho más con la historia de los que se postulan para no asumir, de los que quieren hacerlo por sus desafíos personales solamente, los que inventan encuestas y dejan para otro momento la verdadera discusión - que merecemos como pueblo - de cómo resolver los dilemas nacionales, que no son pocos.


Hasta se discute de los cambios para reducir la cantidad de personas en los padrones que estudia ahora la Justicia Electoral, porque en las últimas elecciones tardaron muchas horas debido a la cantidad de listas colectoras. En lo personal todavía reniego de aquella doble fórmula Angeloz - Casella y Angeloz - Guzmán, que tan bien han perfeccionado.

Si hay un título que nos representa es el del editorialista político de El Tiempo, de Azul: Rayuela.


Alguien tira la piedra de espalda a la rayuela y, como en los cuentos de Cortázar, no sabe donde cae y - precisamente - desde el casillero que cae puede ir para adelante, al costado o atrás, para cualquier lado, como hace el escritor en su libro.


Si es verdad que vienen tiempos más complejos sería bueno que exista un mayor autocontrol en los dirigentes de la democracia.