Opinión:
Crónica de un adelantamiento inesperado
Por Luis Brunati
Integrante de
la Mesa Nacional de Proyecto Sur
El gobierno nacional había imaginado dar el primer batacazo electoral del 2009
en Catamarca. Pero el plan "Catamarcazo"
tuvo los efectos exactamente contrarios a los buscados. La consecuencia
inmediata fue la decisión oficial de adelantar las elecciones nacionales a
junio. Brunati hace un interesante relato del
episodio y concluye: "No hay ningún deporte, juego de salón o diversión
competitiva en la cual, al que tiene las de ganar se le reconozca derecho de
alterar las reglas para incrementar sus posibilidades de continuar ganando. En
el solemne y responsable juego de la democracia, sí es posible. En el caso de
la democracia argentina, eso no sólo es posible, sino mucho más frecuente que
lo contrario."
Los hechos
El plan era muy simple: “Convertir a Catamarca en un ejemplo
aterrador”. Según los K, en Catamarca se daban las condiciones ideales. Era una
provincia pobre, con presupuesto menos que modesto, casi totalmente
comprometido en el pago de sueldos, y manejada por un gobierno débil, temeroso
y desgastado por 18 años de gestión. Esto no sólo emergía de los datos, sino
que se confirmaba en la decisión del gobernador Castillo de adelantar las
elecciones para despegarlas de un efecto nacional que jugara en su contra. La
frase de Néstor Kirchner, “adelantaron las elecciones porque tenían miedo de
perder”, no solamente era cierta, sino que la había atesorado para utilizarla
en el momento justo, en el momento que más daño pudiera hacer.
La cifra de dinero que el gobierno nacional debía invertir para llevar adelante
la operación “Catamarcazo” era inmensa en relación al
presupuesto provincial, pero una verdadera ganga, en función del efecto demostración.
En una misma maniobra, iba a quedar demostrado: que los K son capaces de una
audacia sin límites cuando de disputar el poder se trata; que convenía más
negociar con el gobierno central que oponerse a él; que la "aventura
Cobos" no conducía a ninguna parte y habrían de quedar demostradas en los
hechos las verdaderas limitaciones de las expectativas del radicalismo y Elisa Carrió. Claro está, para que las cosas resultaran de ese
modo, el triunfo del Frente Para la Victoria no podía ser muy ajustado. La
consigna fue “Vamos a jugar fuerte, se debe ganar por más del 10%".
La primera reunión del plan “Catamarcazo” se realizó
en los primeros días del 2009. Sucede que entre Navidad y fin de año, el
matrimonio presidencial supo, a través de Armando “Bombón” Mercado -ex de
Alicia K-, que el gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, estaba
evaluando seriamente la posibilidad de adelantar las elecciones para el mes de
marzo. Si así era, “Bombón” conformaría como era de su interés, conformar una
lista mixta, integrada por Brizuela del Moral y un vice
o una vice K -y hasta de la familia K-. Pero debido a
diferencias familiares y políticas que sería prolongado explicar, el proyecto
de “Bombón” se fue transformando en los días subsiguiente, en una especie de
jugada maestra: “Ganar Catamarca en elecciones anticipadas con dos mochilas de
plomo a cuesta: Ramón Saadi y Luis Barrionuevo."
Una semana antes de las elecciones en Catamarca, ya corría por los pasillos el
rumor de que el gobierno no llegaba a octubre. El pueblo catamarqueño -que
según me cuentan hubiera acompañado a Cristina en condiciones normales- no pudo
aceptar una cucharada tan amarga como la que se le proponía. Los recursos
invertidos por el gobierno nacional para tratar de dar vuelta un resultado que
se preveía adverso, casi duplicaron lo inicialmente estimado. Paradójicamente
cuanto más dinero y esfuerzos se invertían, más gente se pasaba para el lado de
Brizuela del Moral. El resultado final ya todos lo conocen, casi el
planificado, pero en contra.
Las consecuencias: Pablo Freyre solía decir que la secuencia más apropiada de
la evolución estaba compuesta por una secuencia permanente de práctica,
reflexión y acción. Para el caso de los jugadores empedernidos o el reino de la
soberbia (ambos tienen mucho en común), la compulsión lleva a redoblar la
apuesta. Como en un calco de lo sucedido con la R.125, los mismos que se
reunieron para planificar el “catamarcazo”, se
conjuraron para planificar el adelantamiento de las elecciones.
A decir verdad, yo tenía idea de lo que estaban pensando. No por vía de alguna
facultad especial o servicio de inteligencia que Proyecto Sur no posee, sino
por cierta infidencia de una infidencia. Lo que no me cerraba en la cabeza es
que estuvieran planificando en serio un adelantamiento de las elecciones, y
mucho menos aquella alocada idea en una medida política. La respuesta a mi duda
fue tan simple y directa que no la creí: “Te aseguro que es cierto y además que
la única capaz de transformar esto en política es Cristina”.
Cuando me enteré que Cristina iba a hablar, me senté frente al televisor,
dispuesto a escuchar todo el discurso y tratar de leer todos los gestos. Lo de
Cristina es admirable pero más como capacidad interpretativa que como simple
oratoria, que es lo que se le suele reconocer. Es una de las mejores actrices
de nuestro suelo, sólo le falta incorporar sentimiento. Pero saben que en el
rol de presidente de la nación no hace falta alguien que represente un papel,
sino alguien que asuma la representación de los intereses de la nación y su
pueblo.
Democratizar la democracia: Cuando hablamos de democratizar la democracia, de
alguna manera hacemos referencia a eso que hoy llaman calidad institucional;
pero también a unas cuantas cosas más que van en dirección a la necesidad de
fijar en nuestro país un conjunto básico de leyes súper estables, una especie
de rango institucional intermedio entre la Constitución Nacional y las Leyes
marco. Un estatus intermedio muy difícil de modificar y para el cual sean
necesarios procedimientos espacialísimos y no solamente mayorías especiales,
incorporando a ese estamento leyes que hacen a la calidad misma del juego
democrático.
Basta ver la cantidad de cambios, marchas y contramarchas, modificaciones y
anulación de las modificaciones sufridas por leyes tan importantes como la Ley
General de Educación, la legislación marco en lo relativo al sistema de salud,
entidades financieras, comercio exterior o sistema electoral, para darnos
cuenta que, a falta de la seriedad suficiente en las áreas de gobierno por
nuestra particular idiosincrasia, se imponga la necesidad de instrumentos que
impidan las “tentaciones”. Brasil y probablemente otros países disponen de
instancias de este tipo.
No hay ningún deporte, juego de salón o diversión competitiva en la cual, al
que tiene las de ganar se le reconozca derecho de alterar las reglas para
incrementar sus posibilidades de continuar ganando. En el solemne y responsable
juego de la democracia sí es posible. En el caso de la democracia argentina, eso
no sólo es posible, sino mucho más frecuente que lo contrario.
¿Cómo es esto? En los 25 años de democracia, se realizaron tantas
modificaciones a las leyes y disposiciones electorales como elecciones hubo: es
decir 13. Pero el número 13 no es el total de modificaciones, sino el número de
oportunidades en las que hubo modificaciones.
Por ejemplo, en el caso del Código Electoral Nacional, se introdujeron cambios
en 1985, 1987, 1991, 1995, 1997, 2002, 6 de enero de 2004 y 3 de diciembre de
2004 y 2007, haciendo un total de 9 leyes modificatorias y 54 modificaciones.
Además de las modificaciones a la ley marco, hubo durante estos años otras
referidas a cronogramas (desdoblamientos), organización y organismos
involucrados, sistemas y autoridades de control, seguridad, y hasta
modificaciones de hecho, no amparadas en ley ni disposición alguna, sino
impuestas por la conveniencia, como en el caso del conurbano bonaerense, donde
todos los municipios han incorporado la figura del “responsable de escuela” o
“coordinador de escuela”, personaje que se define de hecho y no de derecho por
encima de las autoridades que fija la Ley.
A este número ya de por sí abultado de modificaciones, hay que incorporarle
otro tanto, introducido en cada uno de los distritos, cuya legislación se
tramita por cuerda separada. Las modificaciones constitucionales introducidas
fueron absolutamente todas por interés electoral, junto a las arbitrariedades
como la oportuna elección del gobernador Scioli por
una provincia en la que no tenía adquiridas las calidades exigidas para
competir por ese cargo; la elección de Cristina K como senadora por una
provincia en la que ni siquiera pudo votar por no encontrarse en el padrón; y
la posible próxima violación de la constitución bonaerense si se cumpliera el
anuncio del expresidente Néstor K, de ser candidato a
diputado por Buenos Aires.
En fin, un verdadero mamarracho. Vaya uno a saber como termina.