Miranda“...Una civilización sin cultura es una pesadilla de seres obsesivos que se empecinan en llegar lo más rápidamente posible, a ninguna parte..."
Aidor Francisco Miranda, dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo de 25 de Mayo. Titular del Centro Regional Universitario de 25 de Mayo. Ex director de la Escuela de Comercio. Abogado. Confrontativo. Hacedor. Docente por vocación.
¿Qué
recuerdos quedan vivos de esos modestos e importantes días de estudiante en la
ciudad de La Plata?
Muchos…
pero selecciono los relacionados con mi participación en la vida universitaria:
La fundación del CEV cuando solo éramos 5 residentes, como Presidente del
Centro de Humanidades y miembro de la FULP, hasta finalizar mis estudios en
1954.
¿Cómo
se imaginaba entonces el país de hoy?
En
el período 1948/54 que incluyó mi vida universitaria, vivimos un período muy
difícil que abarcó el segundo gobierno de Perón. Pero, no obstante ello,
nadie perdía la fe en una salida verdaderamente democrática que permitiría
encauzar la nación hacia un destino de grandeza, multiplicar sus dones
naturales, hacerla crecer y desarrollar para albergar un pueblo sano, viviendo
en paz y con justicia. Nadie podía imaginar que nos robarían esos sueños de
grandeza, para convertirlos en la pesadilla del siglo XXI.
¿Qué
consejo le haría al adolescente
que no lee, tal vez indeciso sobre su futuro?
Le
diría un pensamiento de José Ingenieros: “La juventud toca a rebato en toda
generación. Jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado”. Y que
estudien y se capaciten. En el siglo que corre el factor económico más
importante ya no está en los clásicos Tierra, Capital y Trabajo. Se llama
Conocimiento.
¿En
qué cambió para bien y en qué cambió para mal la Cultura y la Educación,
desde su juventud?
Lamentablemente,
creo que ambas, muy poco para bien y mucho para mal. Digo esto, aunque siempre
renegué del pesimismo de la expresión del poeta cuando dice: “Como nuestro
parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo bueno es meramente
instrumental: Los nuevos recursos tecnológicos, los modernos medios de
comunicación, que permiten globalmente el acceso al conocimiento sin
limitaciones. Lo malo, la caída abrupta de los valores que dan sentido a la
vida y hacen posible compartir los bienes de una sociedad sanamente
estructurada. Como dice Jorge Bosch: “Soy de los que creen que una civilización
sin cultura carece de interés; una civilización sin cultura es una pesadilla
de seres obsesivos que se empecinan en llegar lo más rápidamente posible, a
ninguna parte “ (Cultura y Contracultura). Creo que es así, porque la cultura
se relaciona estrechamente con la calidad de la vida, y es en ese sentido, uno
de los ingredientes fundamentales de la libertad y la democracia.
Usted
ha tenido y tiene militancia política. En la UCR primero, con la división en
la década del ‘50 desde la UCRI,
activamente durante la presidencia del Dr. Frondizi, fue director de Cultura en
el Proceso, es el motor del Movimiento de Integración y Desarrollo… ¿Qué
autocrítica se hace?
Es
así, desde mi vida de estudiante secundario milité políticamente en la UCR,
UCR Junta Renovadora, UCRI y desde su creación en el MID.
Te hago una corrección, no fui Director de Cultura durante el Proceso…
Creí
que había sido…
No,
ni ejercí ningún cargo en ese período. Por el contrario, durante el mismo fui
dejado cesante en el cargo de titular en la entonces Escuela de Comercio. Fui
Director de Cultura durante el gobierno del Dr. Frondizi, siendo intendente el
Sr. Pedro Tironi, 1960/62 y la misma fue creada por la Secretaría de Gobierno a
mi cargo. Más tarde, cuando la UCRI integró el FREJULI, ejercí nuevamente la
Dirección. En ambas instancias en forma honoraria.
¿Su
autocrítica?
Mi
autocrítica… En verdad, los hombres somos tan imperfectos que nos cuesta
advertir nuestros defectos y descubrir nuestros errores. De ambos debo tener
muchos.... Lo importante es no traicionar nuestra conciencia y actuar sin
procurar medrar. Así lo he hecho siempre…
¿Cómo
ve al país,
luego de las renuncias de varios presidentes, del corralito, las
acusaciones que hemos escuchado en el Congreso
sobre la Suprema Corte de Justicia, lo que ahora afirman los representantes de
esta institución?
Mirá,
una país como el que hoy vemos, sin ninguna duda no solo no lo vió nadie
antes, sino que ni lo pudo pensar ni siquiera imaginar nunca. Un país con todos
los dones de la naturaleza, con todos los climas, con tierras pródigas, con
subsuelo riquísimo, con mares superpoblados de fauna ictícola, con bosques
exuberantes, con paisajes envidiables, con un pueblo sano liberado de problemas
religiosos y raciales, con justificado destino de grandeza, está hoy sumido en
la más profunda crisis de su historia: con una economía quebrada en los
sectores básicos de la producción, con una deuda impagable que compromete el
destino de las futuras generaciones, con un escenario político lamentable que
ha generado el inevitable rechazo de la ciudadanía, con un pauperismo
generalizado de los cuadros directivos de todos los sectores de la actividad
nacional, con postración de la educación pública y la cultura, con una
justicia adocenada y subalterna, con el quebranto total de las actividades
vinculadas a la producción, sin sistema financiero y sin moneda, todo ello
producto exclusivo de desgobiernos que se han sucedido, impávidos cuando no cómplices
y beneficiarios de esta dramática situación, cuya única víctima es el pueblo
argentino…
¿Qué
quiere que pase en las elecciones
nacionales del año que viene (2003)?
En
este casi macabro escenario me pregunto, ¿qué expectativas positivas se pueden
tener del gobierno que surja de un juego político ya repudiado por gran parte
de la ciudadanía, que contempla en una mezcla de asombro y angustia, como a su
demanda para “que se vayan todos”, le responden los actuales candidatos
“No nos vamos ninguno”?… Pienso que el próximo gobierno
será el último eslabón de esta cadena de generalizada corrupción
institucional, en que se han burlado de la vocación democrática de nuestro
pueblo, y arrojados sombras sobre las bondades del sistema. Espero que así
sea… Los pueblos no se suicidan.