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Revista Renovación

 

 

Radio Metropole Haití

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Jueves 18/03/10 – Los países donantes acuerdan crear un fondo para reconstruir Haití

 

(Fuente: El País) - La voluntad internacional para colaborar en la refundación de Haití sigue firme tras la reunión de dos días celebrada en Santo Domingo con la presencia de los principales países donantes de la nación caribeña, devastada por un terremoto el pasado 12 de enero. La conclusión más relevante de la cita fue el acuerdo para crear un fondo para la reconstrucción. Su monto no quedó establecido, pero será administrado por el Gobierno haitiano y los países donantes mediante una fórmula que decidirán los mismos actores el 31 de este mes, en el encuentro definitivo que tendrá lugar en Naciones Unidas, en Nueva York.

 

 

 

 

Durante el cónclave internacional, que terminó ayer en la capital dominicana y en el que tomaron parte 28 países, además de varios organismos internacionales, se dio a conocer un informe oficial de daños y pérdidas del seísmo. Entre las pérdidas humanas se cuentan más de 222.000 muertos, poco más de 300.000 heridos y 1,5 millones de afectados. El coste material de la tragedia se cifró en casi 7.800 millones de dólares en las áreas de medio ambiente, asuntos sociales, producción e infraestructuras.

 

La solicitud de ayuda del Gobierno haitiano para trabajar en un nuevo Haití fue de 11.500 millones de dólares, dado que, de acuerdo con Jean Max Bellerive, primer ministro haitiano, presente en la reunión, no se trata sólo de recuperar las zonas afectadas, sino también de sacar adelante "una estrategia de desarrollo integral de largo plazo".

 

A juicio de Cristina Barrios, embajadora especial de España para la reconstrucción de Haití, la cifra planteada en el informe puede resultar un poco elevada. "Pensemos primero en estudiar los aportes a medio plazo, con una primera etapa que nos lleve hasta 2013", dijo la diplomática a EL PAÍS en una de las pausas de la jornada de ayer. En ese plazo, España manifiesta su compromiso de aportar 346 millones de euros, 121 de ellos sólo en 2010. A este monto se le podrían sumar otros 60 millones más procedentes de fondos privados fruto, en su mayoría, de donaciones recibidas tras conocerse la devastación causada por el terremoto de magnitud 7.3 en Puerto Príncipe, la capital haitiana, y en sus alrededores.

 

Barrios definió la reunión internacional como importante para sentar las bases de la articulación y la arquitectura "para la refundación de Haití, dado que estamos hablando de ir más allá de una simple reconstrucción para fortalecer la institucionalidad del país". La diplomática dio suma importancia al papel que puede desempeñar República Dominicana en este proceso, "más allá de lo que ya ha hecho, que es mucho, y tomando en cuenta que es el vecino" en una isla donde la frontera es sumamente vulnerable.

 

En la jornada de ayer participó Leonel Fernández, presidente dominicano, muy activo en el apoyo al país vecino desde que ocurrió la tragedia. En su discurso hizo tres reiteraciones. Denunció la "injusticia histórica" cometida por quienes dejaron a Haití abandonado a su suerte, pese a las constantes llamadas de socorro a la comunidad internacional. También aseguró la continuidad de la ayuda y solidaridad que hasta el momento ha mostrado su país. Además, pidió que sean las autoridades y el pueblo de Haití los principales actores de su refundación, al tiempo que sugirió a Bellerive dar participación en ese proceso a la sociedad con el criterio de que "a los pueblos les gusta ser partícipes de lo que se va a ejecutar".

 

El primer ministro haitiano, en sintonía con el presidente dominicano, también pidió que dejen a su país decidir su futuro. "Para preparar el Haití del mañana no tenemos recursos humanos, ni medios financieros y tampoco experiencia, y los queremos buscar, con toda la humildad necesaria, con otros socios. Pero queremos que el futuro de Haití sea construido esencialmente por los haitianos". Bellerive habló de la importancia de tener una sola visión en este aspecto, "para que todos podamos lograr de forma conjunta y progresiva un nuevo Haiti, más duro, más moderno e integrado en el mundo". De ahí su propuesta de contar, en el ámbito económico, con un "fondo único para una gestión global de todos los socios que trabajan con Haití".

 

El ministro de Economía dominicano, Temístocles Montás, insistió en la importancia que tiene para su país y para la región "enfrentar la tragedia haitiana oportunamente. De lo contrario, se podría crear un sensible escenario de ingobernabilidad que traería grandes tensiones en la isla y el Caribe". El funcionario dominicano también destacó la necesidad de trabajar bilateralmente, sobre todo, en la zona fronteriza y en la preservación de los recursos naturales, a la vez que manifestó el compromiso de su país para desempeñar un papel activo en los planes que se pongan en marcha. Montás afirmó con vehemencia que, "para emprender esa larga y difícil ruta hacia el desarrollo y la modernidad, lo que planteamos desde República Dominica es que la comunidad internacional ayude a Haití y que Haití se deje ayudar".

 

 

Miércoles 17/02/10 – El presidente francés está por cuatro días en  Haití y prometió una ayuda de 270 millones de euros

 

Nicolás Sarkozy ha prometido hoy una ayuda de 270 millones de euros para respaldar su economía en un plazo de dos años en el marco de la reconstrucción de Haití. El presidente francés ha llegado hoy a Puerto Príncipe para conocer los devastadores efectos del terremoto del pasado 12 de enero -que dejó unos 217.000 muertos- y tratar con las autoridades haitianas sobre los planes de reconstrucción. Es la primera vez que un mandatario galo visita el país caribeño, después de la salvaje independencia en 1804.

 

 

Sarkozy, quien ha aterrizado sobre las 08:10 hora local (13:10 GMT) en el aeropuerto de Puerto Príncipe y ha sido recibido por el presidente haitiano, René Préval, ha sobrevolado la ciudad en helicóptero.

 

El objetivo de este recorrido era mostrar los daños ocasionados por la catástrofe en amplias zonas de la capital haitiana al gobernante francés. Posteriormente, el mandatario francés ha abogado por una reconstrucción que beneficie a todo el pueblo, "no solamente a una pequeña parte de la población que ya acumula las riquezas".

 

Ha explicado que si el saldo del seísmo en el ámbito de las pérdidas humanas y materiales fue muy grave ello obedeció a que la población no tenía condiciones adecuadas para vivir, ya que cerca de dos millones de haitianos se concentran en Puerto Príncipe y su zona de influencia, donde se genera la mayor actividad económica. Ha reconocido que el pueblo haitiano está sufriendo y está cansado, pero es "un pueblo en pie". Opina que la ayuda internacional deberá ser más dinámica y operar a largo plazo.

 

Asimismo, Sarkozy ha anunciado la condonación de 56 millones de euros de deuda haitiana con París.

 

La agenda de Sarkozy, que permanecerá poco más de cuatro horas en Haití, incluye también una visita al hospital de campaña de la Protección Civil de Francia, un encuentro con representantes de la comunidad francesa, con Organizaciones No Gubernamentales, y con responsables civiles y militares de la misión de Naciones Unidas (MINUSTAH) en la embajada de Francia. Francia ha aportado ya 20 millones de euros en ayuda y participará en la conferencia internacional de donantes que se celebrará en Nueva York en marzo.

 

El Banco Interamericano de Desarrollo ha calculado que la reconstrucción de Haití costará unos 14.000 millones de dólares (10.200 millones de euros), lo que convierte el terremoto en el desastre natural más destructivo de los últimos tiempos. El gobierno haitiano está debatiendo la creación de un fondo común para la recuperación de Haití que será gestionado en colaboración con los donantes.

 

Después de Haití, el presidente galo partirá con destino al departamento francés de Martinica, siguiente etapa de su viaje, que culminará en la Guayana France- Fuente: El País, España

 

Viernes 12/02/10: Casi un mes bajo tierra

 

(fuente: Clarín) Casi un mes bajo tierra. Ese fue el tiempo que pasó un haitiano tras el terremoto del 12 de enero. La historia es tan increíble que un grupo de médicos tuvo que salir a avalar la historia de Evans Monsigrace, el hombre que pasó 27 días bajos los escombros.

 

Su milagro bajo tierra no fue el único que vio la luz en Haití. Wismond Exantus Jean, de 24 años, estaba completamente desesperanzado cuando un grupo de bomberos franceses con la ayuda de sus pares griegos y estadounidenses lo rescataron tras pasar 11 días bajo las ruinas del hotel Nápoles Inn y de un Supermercado en la Rue du Centre.



Después del terremoto, Exantus perdió el conocimiento y al despertarse se encontró atrapado en un pequeño espacio entre los escombros. Apenas podía moverse ligeramente a la derecha y la izquierda para golpear objetos que pudieran llamar la atención sobre su paradero. Incapaz de liberarse por sí solo, el joven dijo: "no grité, sólo recé".

Otro de los increíbles rescates había ocurrido el día anterior. Una mujer de 84 años pasó 10 noches bajo la tierra hasta que un médico haitiano-estadounidense logró estabilizarla y evacuarla. La trasladaron en un barco del Ejército de Estados Unidos.

También 10 días después del terremoto,  los equipos de rescate israelíes lograron devolverle la vida a un joven de 22 años que pasó ese tiempo sin agua ni comida. Lo sacaron sano y salvo de entre paredes, hierros y polvo.

Todas estas historias han traído satisfacción a los rescatistas que con el paso de las horas veían cómo se les escurría la esperanza de encontrar sobrevivientes.

 

Es el mismo caso de un equipo de médicos españoles que –aunque no fue bajo tierra- también presenció un milagro: ayudó a nacer a un niño en Haití. Si bien no es el único nacimiento que se registró luego del terremoto, la operación era complicada, no sólo por la escasez de medios, sino también porque la madre, una joven haitiana, había sufrido un paro respiratorio. Pero madre e hijo se salvaron y al bebé lo bautizaron José María, en honor al anestesista. Era el 17 de enero.

Como ella, hay otras 37 mil mujeres embarazadas en Haití, que se encuentran entre la población haitiana afectada por el devastador terremoto. Sus vidas corren peligro por la falta de comida, agua potable y atención médica, advirtió la ong Care que pide ayuda para ellas, para las flamantes mamás y sus bebés.

 

 

Lunes 8/02/10

 

La situación a menos de un mes del terremoto

 

(Fuente: Crítica de la Argentina) - El presidente de Haití, René Preval, estimó que la cifra oficial de muertos a causa del terremoto que el 12 de enero último arrasó ese país caribeño es de 250.000 personas, se informó este lunes en Puerto Príncipe.

 

Preval afirmó además que hay en torno a un millón de haitianos sin hogar, cerca de un octavo de la población del país caribeño.

 

El presidente haitiano hizo estas declaraciones tras recibir a una delegación de República Dominicana, informó la agencia Europa Press.

 

El mandatario señaló también la urgencia por realojar a las personas que el sismo dejó sin hogar y consideró que es necesario hacerlo antes de marzo, cuando llega la estación de lluvias en el área del Caribe.

 

En tanto, miles de haitianos se manifestaron ayer en la ciudad de Petionville, situada cerca de Puerto Príncipe, en protesta por la supuesta corrupción y acaparamiento en el reparto de la ayuda internacional, según el relato de varios testigos.

 

Se trata de una de las protestas populares más numerosas desde el terremoto que arrasó el país, que según cifras oficiales citadas por el Presidente provocó 250.000 muertos y dejó sin casa a un millón de personas.

 

La multitud se congregó en el edificio consistorial de Petionville, donde acusó a gritos a la alcaldesa de la ciudad, Lydie Parent, de acaparar ayuda internacional.

 

La mayoría de los manifestantes eran mujeres, que son a las únicas a las que se les entrega la ayuda internacional debido a que éstas son más proclives a compartirla que los hombres.

 

El personal extranjero en el país sostiene que parte de los alimentos que distribuyen entre la población (especialmente arroz) acaba siendo vendido en el mercado negro.

 

Destacan que esta práctica es inevitable en un país que, según Transparencia Internacional, se encuentra entre los diez más corruptos del mundo.

 

 

Martes 3

Llegó Rosalindha!. Es la beba haitiana adoptada por mendocinos la que ya está en nuestro país. Sus padres, oriundos de General Alvear, tienen también otros cuatros hijos - mendocinos - adoptados. Tenían la adopción legal mucho antes del terremoto, pero con este la beba fue llevada para su protección al orfanato de Pittsburgh, Estados Unidos, desde donde viajó a Ezeiza.

 

Domingo 31

 

Tenían familia los chicos que casi sacan de Haití

 

Los niños que un grupo estadounidense intentaba sacar de Haití no eran huérfanos, según confirmó la organización que se hizo cargo de los menores tras el suceso.


"Hablando con los más grandes hemos sabido que sus padres están vivos. Algunos nos han dado sus direcciones y sus números de teléfono", aseguró Patricia Vargas, directora regional de la asociación SOS Children's Village que cuida a los niños desde el arresto del grupo de estadounidenses.



El pasado viernes, la policía haitiana detuvo a 10 ciudadanos norteamericanos, pertenecientes a un grupo religioso, cuando trasladaban a 33 niños – de entre dos meses y 12 años de edad- a la República Dominicana. Están acusados de haber violado las leyes de inmigración.



La ONG estadounidense pertenece a la Iglesia Bautista del Valle Central de la ciudad de Meridien, en Idaho e hizo público un comunicado en su página web asegurando: "nuestro equipo fue falsamente arrestado hoy y estamos haciendo todo lo posible por aclarar este malentendido ocurrido en Puerto Príncipe".

Por su parte, Vargas, responsable regional de la asociación que tiene la guarda de los menores aseguró que "la mayor parte de los niños todavía tiene familia". La información le fue provista por el Instituto de bienestar social haitiano, que se ocupa de las adopciones. Crítica

 

 

Lunes 25

 

Haití sigue sorprendiendo al mundo con las cifras más horrorosas. Las autoridades sanitarias haitianas creen que las víctimas del terremoto podrían ascender a 350 mil personas. Si bien los cuerpos encontrados fueron 150 mil, se calculan que hay unos doscientos mil cadáveres debajo de los escombros a la espera de ser removidos. (Perfil)

 

Domingo 24

 

Nuevo vuelo argentino por Haití

El avión lleva a bordo a 6 cascos blancos y personal de refuerzo para el hospital, que en total serán 9 médicos pertenecientes al Contingente Haití XII.


El Hércules C-130 despegó a las 3 de esta madrugada desde la Primera Brigada Aérea ubicada en el Palomar, haciendo escala en la República del Paraguay donde abordarán tres cascos blancos paraguayos conjuntamente con una carga general de elementos.

El envío se suma a los dos vuelos anteriores del Hércules C-130, donde viajaron un equipo de médicos, anestesistas y enfermeros para reforzar la dotación del Hospital Reubicable argentino, único centro de salud que se encuentra operativo en Puerto Príncipe.
Además de los profesionales mencionados y equipos especializados en catástrofes, se transportó una carga con medicamentos, insumos hospitalarios, pastillas potabilizadoras de agua, alimentos, carpas silo, repuestos para equipos electrógenos y otros suministros que fueron aportados por los Ministerios de Salud, Desarrollo Social y los Cascos Blancos de Cancillería.
El contingente Haití XI está integrado por 560 hombres y mujeres del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, los que se encuentran desplegados en la localidad de Gonaives, Saint Mart y en la ciudad de Puerto Príncipe.
La Argentina aporta anualmente cascos azules a la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) establecida por la ONU desde 2004. IB
 

Viernes 22

 

Unicef denunció que al menos 15 chicos fueron secuestrados de hospitales de Haití, según informa hoy Infobae.

 

Jueves 21

 

MEDICOS

 

(Gabriel Ive es el director de Emergencias sanitarias, del Ministerio de Salud argentino, y lidera un grupo que presta ayuda en zonas de desastre. Dengue, aludes o inundaciones lo llevaron por muchos rincones de la Argentina y el mundo, pero nunca estuvo en un escenario como éste.

 

Tras el terremoto en Haití, la Organización Mundial de la Salud les encomendó prestar apoyo a la pequeña ciudad de Leogane, al norte de Puerto Príncipe, una de las más afectadas y que había quedado sin cobertura sanitaria.

 

Los 14 médicos y 3 encargados de logística viajaron en un avión de la Fuerza Aérea argentina hasta aquí y luego en camiones a Leogane. Hace cinco días, montaron el campamento junto a un batallón de la ONU y la noticia de su llegada corrió veloz por las calles de Leogane. "Fuimos los primeros en llegar. Los heridos llegaban como fuera. Los que no podían caminar eran traídos en motos, carretillas o tablas", cuenta. En 4 días atendieron desde casos sencillos a otros muy severos. "Brazos o piernas quebradas, aplastamientos, fracturas de cráneo, algunos sobrepasaban nuestra capacidad porque no contamos con alta complejidad. Desde que llegamos no paramos, es un trabajo ininterrumpido y agotador".

 

Pero eso no fue todo con lo que debieron lidiar. Ayer Leogane sufrió otro sismo cuyo epicentro ocurrió cerca de la ciudad. "Empezábamos a trabajar cuando la tierra se convirtió en agua, en un mar. No podía mantenerme en pie. Sentí miedo", dice el médico.

 

 

En poco tiempo la gente se congregó masivamente en el hospital. La mayoría sólo iba a buscar contención, tenían pánico de volver a sentir algo que pensaban que podían empezar a dejar atrás. Por suerte, aunque el sismo destruyó gran parte de lo que quedaba en pie, hubo pocos heridos: nadie se atreve aún a volver a entrar a casas y edificios.

 

En el grupo argentino se sienten agotados pero "útiles; la pequeña ayuda que podemos dar puede significar mucho para gente que sufrió tanto", dicen. Y cuentan algunos milagros. Ya atendieron tres partos y fueron testigos de un caso especial.

 

 "Atendimos a un chico de tres años que estuvo ocho días debajo de su cama, sobre la que se había desplomado una loza.

 

Como es sordomudo no podía gritar.

 

Fue rescatado por su propia familia, que removió los escombros hasta encontrarlo". Los argentinos lo trataron por un cuadro de hipotermia y deshidratación, pero ya está con su familia.

 

Como miles de haitianos, no tienen casa. Pero están juntos. Y vivos. (Nota en Clarín, de Francisco Rabini)

 

Elisabeth

 

La mala noticia fue que ayer hubo un nuevo temblor de 6.1 grados.

La buena noticia es que Elisabeth, que tiene 23 días, vive. Estuvo siete debajo de los escombros. Fue rescatada por socorristas de Francia en Jacmel, sur de Haití. La pequeña se encuentra en buen estado de salud.

 

Opinión: El olor de los terremotos

 

(Federico Kukso, Crítica de la Argentina)  - La ciudad de Pisco, Perú, le tomó 3.007 años levantarse y tan sólo 210 segundos desaparecer. Así, de una y sin prólogo, un terremoto de 7,9 grados clavó el reloj en las 18.40 con 57 segundos del 15 de agosto de 2007. O sea, 0,9 grados más que el sismo que sacudió a Haití. Fue hace mucho y hace poco: tres minutos y 30 segundos que parecieron (y fueron) eternos en los que, literalmente, las escuelas, la plaza central con su estatua de San Martín, la parroquia San Clemente y el cementerio –con todos sus muertos y féretros– se tambalearon como si estuvieran encima del Samba.

 

Lo que hasta entonces era una ciudad pesquera de 50 mil habitantes más conocida en el mundo por su creación etílica –aquel trago dulzón hecho con azúcar, jugo de limón, licor y clara de huevo– se transformó con el crujido silencioso que acompaña todo movimiento telúrico en una “no ciudad”, un agujero negro en el mapa.

 

Destruida de día e invisible de noche. Tal vez por eso, ninguno de los cinco delegados de Cascos Blancos, tres médicos especialistas en catástrofes, militares varios y periodistas –figurettis unos y anónimos otros– nos dimos cuenta de que al fin habíamos llegado al epicentro de la tragedia, después de un vuelo ensordecedor de unas ocho horas infinitas encima del avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina –una lata de sardinas con alas– repleto de carpas, colchones y medicina para potabilizar agua.

 

Fogatas y ecos de disparos a lo lejos fueron las dos únicas compañías durante la noche en un campamento improvisado en el aeropuerto, rodeado por un cerco policial: ahí llegaba la ayuda humanitaria internacional, ahí estaba el lugar a saquear.

 

“Tengan mucho cuidado. La gente está desesperada, no come desde hace dos días”, fueron las palabras de bienvenida de un militar de 23 años con fusil en mano y cara que delataba su hartazgo de ver tanto muerto. La misión era simple: recorrer, ver, escuchar, escribir unos, grabar otros, en lo que parecía sin exageración una zona de guerra con muchos “sin”: sin agua, sin electricidad, sin internet, sin sonrisas, sin vida.

 

El viaje a bordo de la camioneta blanca que nos llevó al epicentro de la tragedia, la Plaza de Armas, fue como una piña en el medio del mentón. Postes de electricidad caídos y chispeantes, grietas en el piso, los muros y las caras, botes con algas en medio de la calle, chicos huérfanos que deambulaban como zombies y mucho polvo sobre un fondo gris y silencioso.

 

Después nos enteraríamos de que 17 mil casas de adobe se habían derrumbado, que hubo 510 muertos, 1.500 heridos y más de 300 personas desaparecidas. En definitiva, cifras abstractas y lejanas, de aquellas que se olvidan al cambiar de canal y al dejar atrás el “último momento” en voz compungida del locutor televisivo de turno.

 

Es el repetido carácter anulador de la tele: así como mata distancias, la imagen televisiva anula dimensiones de la realidad. Porque las cámaras de TV pueden capturar milimétricamente la lágrima que recorre la mejilla de una mujer que perdió todo, los féretros abiertos en un cementerio desbaratado o la iglesia fracturada al medio. Pero al mismo tiempo son incapaces de encapsular en su cinta digital el elemento clave que fogonea la tragedia: el olor a muerte –una sensación indescriptible, sólo vivenciable– desprendido por aquellos cuerpos aplastados de cara desfigurada que se apilaban en un cementerio improvisado en la plaza, corazón de la no ciudad, a centímetros de vos. “Eso” era un muerto. “Eso” había sido una persona. Ni un maniquí ni un truco. La muerte estaba ahí y en todas partes. Tanto se repitieron las escenas que lo peor finalmente sucedió: la gente empezó a caminar sin ver. La muerte se había naturalizado; se había hecho parte del paisaje.

 

Los años pasaron pero el recuerdo del olor a muerto perdura y se revitaliza cada vez que escucho la palabra terremoto y cada vez que veo, huelo y tomo un pisco sour. Y ahí reflota también el sentimiento de impotencia, el de no haber podido salvar a nadie ni con un paquete de galletitas también destrozado, como todo en Pisco. Una botella de agua entregada a un chico era la desilusión de otros diez, cincuenta, cien. Una más que se sumaba al saber que pasaban las horas y la comida no llegaba por el caos, los robos, la burocracia latinoamericana.

 

Ahora sólo quedan entradas lejanas en Wikipedia, fotos de archivo, notas escritas a las apuradas con la pulsión instintiva de contar lo que uno ve, sabiendo que en unas horas tanta muerte y olor a muerto iban a quedar atrás. Como un recuerdo lejano, casi fantasmal para reflotar en charlas de café y contratapas como ésta.

 

 

Miércoles 20

 

Otro sismo en Haití. Mientras los equipos de rescates han encontrado a 120 personas con vida, un nuevo sismo - de 6 grados en la escala Richter  - se registró esta mañana en Puerto Príncipe. Se desplomaron edificios que estaban en ruinas. Los pobladores están en las calles, conmocionados.

 

 

Martes 19/01/10

 

Bill Monahan y su Border Collie, Hunter, estaban designados a buscar en un vecindario cerca del Palacio Presidencial, dentro del gran terreno lleno de escombros, de un edificio de cuatro pisos se encontraban las tres niñas que permanecían con vida, según publica el portal "RevistaCanina.com".

 

El equipo de salvataje encontró con vida a Ena Zizi, de 69 años que sobrevivió ocho días debajo de los escombros. El médico inglés que la encontró dijo que tiene el 75 % de posibilidades de sobrevivir. El hijo no se explica cómo su madre estaba en la casa parroquial donde la encontraron.

 

“Puerto Príncipe de las furias yace fatigado a mis pies (...) Hambriento de muertos y de deseos.” La cita bien podría funcionar como epígrafe de cualquier fotografía de Haití, pero pertenece a “El hilo de agua”, cuento donde la escritora haitiana Emmelie Prophète describe un día en su país natal. El sismo registrado el martes en Haití, que hasta ayer había dejado un saldo de 70 mil muertos y miles de personas desaparecidas, no es el primero que se produce en ese territorio pero sí el más violento de los últimos 200 años. “En Haití tuvieron terremotos en 1618, 1673, 1684, 1751, 1761, 1770 y 1860. Lo llamativo de este fenómeno es que los últimos registros de este tipo se remontan a dos siglos atrás que, en términos geológicos, representa un período muy breve”, precisó Patricia Alvarado, sismóloga, geofísica, investigadora del Conicet, doctorada en Geociencias en la Universidad de Arizona y titular de la cátedra Física de la Tierra en la Universidad Nacional de San Juan. (Página/12)

 

 

EL 46 por ciento son niños: La argentina Tamar Hahn es oficial de comunicación de UNICEF para América Latina y el Caribe. Dijo hoy por Radio Continental, que “la situación es compleja” y que quienes ayudan para mitigar el desastre están “en una carrera contra el tiempo” y que faltan “comida y medicina”.  “El 46 por ciento de los afectados son niños”. “Tenemos un compañero de UNICEF que ha perdido tres familiares”, detalló. Matizó Hahn que “las cosas están empezando a funcionar. Estamos brindando agua potable”.  No obstante, reclamó a las personas “que hagan colaboraciones a UNICEF Argentina”.

 

Las buenas intenciones no alcanzan: Agencia Infancia Hoy informa que las buenas intenciones se estrellan con la falta de instrumentos que viabilicen los permisos de salida para los menores de edad, proceso que se estima podría tardar por lo menos un mes. Mantuvo una comunicación con la vocera de la Embajada de Haití en Argentina quien indicó que, por el momento no han podido establecer comunicación directa con la República de Haití y que aún no existe un programa de emergencia trazado para la adopción de los millares de niños y de niñas que han quedado huérfanos. Por su parte Marcela Temes, presidente de Integración Infantil Argentina aseguró “Tenemos una gran preocupación por los miles de niñas y niños separados de su familia. No podemos ser desmedidos, aún cuando las intenciones sean buenas, tiene que pasar un tiempo prudencial para pensar en dar en adopción a los niños haitianos, fundamentalmente porque hay que dar tiempo para sanar la herida que ha dejado el terremoto”. Afirmó Temes quién además aseguró que “debemos pensar que aún hay esperanzas de encontrar a sus padres con vida lo que impide que se agilicen trámites legales de emergencia para posibilitar una adopción.”

 

Madre dominicana amamanta niños haitianos: Hasta el hospital traumatológico Dr. Darío Contreras, llegó la solidaridad no solo de los médicos dominicanos, sino también del ciudadano común que han ido a llevar alimentos y frazadas a los niños hospitalizados. Como el caso de una madre soltera con seis hijos, uno de ellos una niña de dos meses, a quien dejo en otros brazos, para ir en auxilio de los niños haitianos que amamanta con sus pechos.

 

 

El gobierno ha decretado el estado de emergencia hasta fin de mes.

 

 

Una tabla improvisada como mesa, con todos los medicamentos sobre ella, es el "hospital móvil" que el equipo de rescate de China pudo establecer para tratar a los heridos-

 

 

Los equipos de Médicos Sin Fronteras siguen centrando sus esfuerzos en tratar de hacer frente a la enorme demanda de cirugías urgentes para los que han sufrido lesiones graves en el terremoto. Se está estirando hasta el límite la capacidad de los quirófanos, ya limitados de por sí, que se mantienen operativos todo el día, mientras se intenta ampliar la capacidad de respuesta por medio de nuevas estructuras y del transporte en unidades móviles.

 

 

Japón envió este fin de semana equipos médicos y suministros "El mundo nos ayudó tras el terremoto de Kobe hace 15 años, dicen el jefe de los mismos.

 

Los 43 equipos de rescate que trabajan  (1.739 efectivos y 161 perros) han rescatado con vida a unas 70 personas bajo los escombros

 

 

La ONU reclama más cascos azules

 

Ayuda por Unicef:

https://www.unicef.org.ar/formulario.asp?empresa=ayudaHaiti&importe=50

 

 

American Airlines llevará a cualquier médico o enfermera a Haiti sin cargo, llamar al +1 212-697-9767 +1 212-697-9767 +1 212-697-9767 +1 212-697-9767

 

 

 

Lunes 18/01/10

 

LOS NIÑOS QUE SOBREVIVIERON EN HAITI LLORAN TODA LA NOCHE

 

 

1) La escalada de la violencia frena el reparto de ayuda

 

Pablo Ordaz, enviado del diario El País, a Puerto Príncipe

 

Los soldados miran cómo la gente se pelea por una bolsa de patatas fritas

La tarde anterior, otro joven fue ajusticiado por la policía tras participar en uno de los saqueos que ya son la moneda que más circula por Puerto Príncipe. Luego fue apartado y quemado en el arcén, no sin antes quitarle lo que de valor llevaba en los bolsillos. No habrá autopsia. Un muerto más achacable al terremoto.

 

En cuestión de 24 horas, la situación ha cambiado radicalmente. La ausencia de ayuda humanitaria, el hambre y la sed más rotunda han terminado por encender la llama y los saqueos se han generalizado en la ciudad. Varios cooperantes, atrincherados todavía en el aeropuerto con las cajas de ayuda sin abrir, reconocen: "No entraremos en la ciudad hasta que no lleguen los norteamericanos".

 

Ya están llegando, pero tampoco ellos han traspasado todavía las puertas del aeropuerto. Estaba previsto que entre ayer y hoy fueran llegando a Haití unos 10.000 soldados. Entre ellos, unos 3.500 pertenecientes a la 82ª División Aerotransportada y 2.200 marines, además del portaaviones Carl Vinson con dos decenas de helicópteros, un buque hospital y tres buques más para el desembarco de vehículos anfibios.

 

Será un desembarco propio de una guerra para un país que acaba de sufrir la peor derrota imaginable a manos de un enemigo pertinaz llamado pobreza e infortunio. Ya todo el mundo tiene asumido aquí que, hasta que los estadounidenses no pongan orden, las cajas de antibióticos y analgésicos que tanto necesita la doctora María Claudia Mallarino seguirán inútilmente cerradas junto a las pistas del aeropuerto de Puerto Príncipe.

 

Y lo que es peor: a menos de un kilómetro de donde la doctora llegada de Estados Unidos y un grupo más de médicos impotentes se desesperan ante el dolor que no pueden atajar. "Díganlo, por favor. Necesitamos urgentemente antibióticos intravenosos, analgésicos... Y también médicos ortopedistas, anestesiólogos... Por favor, venga conmigo, fíjese en qué situación estamos".

 

Lo que se ve a continuación es que, dentro del acuartelamiento de la misión de Naciones Unidas para Haití, a menos de un kilómetro del aeropuerto, unos 40 haitianos heridos por el terremoto, algunos de ellos rescatados en las últimas horas de las entrañas de sus casas, están tirados por el suelo. Algunos, los más afortunados, descansan sobre unos cartones, como si fueran vagabundos -o tal vez porque ya lo son-, quejándose de dolor por la falta de calmantes, curados chapuceramente a la vista de todos, rodeados de suciedad y con el mismo olor a muerte que se trajeron de la tumba unas horas antes.

 

A la salida del cuartel general de Naciones Unidas, la situación también ha cambiado radicalmente. El sábado, un soldado con su arma en bandolera se bastaba para mantener la seguridad. Ayer, dos decenas de cascos azules peruanos se las veían y deseaban ante una multitud desesperada en busca de algo que llevarse a la boca. Uno de los soldados intentaba convencer a un muchacho de que no está en su mano. "Esto se está poniendo muy feo", reflexiona, "incluso yo le diría que esto está a punto de explotar. Los negritos están empezando a tener mucha hambre...".

 

En la calle, decenas de personas cargadas con maletas buscan desesperadamente el modo de salir de la ciudad. En cuanto tienen ocasión se suben en camionetas tan llenas de gente que apenas pueden arrancar. Se van huyendo del hambre, pero también del clima de guerra que ya se cierne sobre Puerto Príncipe.

 

Sólo hace falta acercarse al centro para comprobar que el soldado peruano dio de lleno en la diana. Un paseo por las cercanías de la catedral de Puerto Príncipe, que el día anterior se podía hacer con relativa tranquilidad, se convierte en una encerrona. Decenas de personas, sin distinción de edad, atacan un supermercado en ruinas para, sin reparar en el peligro de derrumbe o considerándolo menor que el de morir de hambre, arrebatar de los escombros sacos de arroz y de patatas, botellas de aceite, latas de refrescos, galletas, queso y, ya puestos, cajas de cosméticos.

 

Un todoterreno con cascos azules aparece en escena, pero pasa de largo sin intervenir. Los soldados contemplan cómo la gente se pelea entre sí por un simple paquete de patatas fritas. Hay una mujer que placa por la espalda a un joven que ya estaba huyendo con una caja. Forcejean. Al rato, aparece una tanqueta blanca de Naciones Unidas pero también prefiere hacer la vista gorda. De pronto, como si en esta ciudad sin gobierno aún quedara un rescoldo de autoridad, aparecen varios policías haitianos bien pertrechados. Lo primero que disparan son bombas lacrimógenas, pero enseguida ya empiezan a sonar los primeros disparos.

 

Un sonido que ya se va haciendo familiar en Puerto Príncipe, junto al de los helicópteros que sobrevuelan la ciudad, junto al de la palabra ayuda gritada en todos los idiomas, junto a los niños que siguen llorando toda la noche.

 

 

2) La lección de Haití

Fidel Castro

(Tomado de CubaDebate)

 

Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.

 

Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.

 

Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.

 

La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.

 

A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.

 

Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.

 

Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.

 

La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?

 

Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.

 

Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

 

Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.

 

Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.

 

Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.

 

No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.

 

En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.

 

Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.

 

También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.

 

La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.

 

Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.

 

¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!

 

 

3) “Hay que redefinir los mecanismos de ayuda”, afirmó el titular de Cascos Blancos desde Haití

 

 

Alba Silva, enviada especial de la agencia lam

 

El titular de la Comisión de Cascos Blancos, Gabriel Fucks, dijo a Télam que la comunidad internacional "deberá redefinir los mecanismos de ayuda en países como Haití para hacerlos más eficaces".

 

"Haití es el país más vulnerable de todas las Américas y se encuentra en una escala muy baja a nivel mundial", dijo a Télam Fucks en un intento de contextualizar la situación que vive el pueblo sacudido por el terremoto devastador del martes pasado.

 

Fucks, que se encuentra al frente de Cascos Blancos desde el año 2003, viajó a Puerto Príncipe con el primer avión Hércules que salió de Buenos Aires con ayuda humanitaria y regresa esta noche en el vuelo que repatria el cuerpo del gendarme Gustavo Gómez, quien cumplía funciones en la Misión de Paz de las Naciones Unidas (Minustah) y es el único argentino fallecido durante el sismo.

 

El embajador Fucks explicó a Télam que hay que entender la vulnerabilidad de Haití que se revela ahora ante la "dificultad que tiene la población para responder o adaptarse a un problema como un terremoto de grado 7".

 

En ese mismo plano, Fucks puso de relieve la "debilidad institucional" del país caribeño en el que desde hace seis años está presente la Minustah, y destacó la tarea que la Argentina viene realizando desde hace seis años a través del Programa Pro-Huerta.

 

A poco de subirse al avión, Fucks contó que parte del contingente de médicos que llegaron a Puerto Príncipe entre el viernes y el sábado, fueron derivados a una ciudad distante a 40 kilómetros del capital, Leogane, donde se estiman murieron unas 10 mil personas de una población de 134 mil.

 

De hecho, según estimaciones de las Naciones Unidas, entre el 80 y el 90 por ciento de los edificios de esa ciudad están dañados, por lo que se estima que la cantidad de heridos es muy alta, lo mismo que la necesidad de atención primaria.

 

Además, otro grupo de médicos -bajo la coordinación de Gabriel Ive del Ministerio de Salud argentino- se trasladó en helicóptero a Jacmel, donde la devastación también es casi total, al igual que en las pequeñas Petit Goave, Grande Goave, y Gona‹ves.

 

Entre las decenas de tareas que los delegados argentinos realizan en la isla caribeña, donde la colonia argentina no llega a las 20 personas, se evacuó a Santo Domingo (República Dominicana) a una pareja formada por un arquitecto y una haitiana.

 

"Eso es patria. Por eso los trasladamos de inmediato", contó orgulloso el cabo primero José Luis Rodríguez, que forma parte de la seguridad de la Embajada Argentina, al frente de José María Vázquez Ocampo.

 

El ministro de la Embajada argentina en Haití, Cesar Faes, contó a Télam que el trabajo de Pro-Huerta que se desarrolla en varias localidades haitianas hoy "más que nunca" debe seguir desarrollándose.

 

"Actualmente unos 30 mil haitianos se apropiaron del proyecto y avanzan en una economía de subsistencia en un país donde los índices de pobreza son alarmantes", dijo.

 

Faes contó que "gracias a este proyecto iniciado en 2004 ya hay 23 técnicos haitianos que desarrollan la actividad en programa y sabemos que todos están bien de salud, por lo que descontamos que seguirán trabajando y multiplicando la experiencia".

 

El ministro sólo tiene palabras de orgullo para los haitianos.

 

"Tienen una historia gloriosa. Tienen un idioma, una religión y una cultura propias. Son extremadamente abiertos", confió.

 

Y recordó el momento, cuando 24 horas después del sismo, desde el jardín de la embajada donde todavía duermen, "un sol rojo comenzó a ponerse entre las montañas. Fue un ocaso estremecedor. Estábamos tan asustados, tan doloridos".

 

4) La Presidenta despidió a efectivos argentinos que viajan en misión humanitaria a Haití

 

Presidencia de Argentina, 14 de enero

 

La Presidenta Cristina Fernández despidió esta tarde a los efectivos de Cascos Blancos que participarán en las tareas humanitarias en Haití, y que viajarán hacia la isla afectada por un terremoto a bordo de un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina.

 

 

En el acto, que tuvo lugar en la base aérea de El Palomar, la Presidenta anunció que a pedido de Naciones Unidas un gendarme argentino fue designado jefe de la policía en Haití. "Es un reconocimiento a la labor de la misión argentina" en ese país, afirmó la Mandataria.

 

Asimismo, sostuvo que será necesario que las Naciones Unidas un "cambio estratégico" sobre la situación de ese país, dado que su problema de falta de desarrollo y extrema pobreza debe ser especialmente contemplado, según su opinión. "Con las palabras pobreza e indigencia no alcanza para explicar lo que sufre el pueblo de Haití, así que no quiero imaginar lo que es hoy", luego del embate del terremoto, afirmó la Presidenta. Para la jefa de Estado "no basta con una misión militar y de seguridad, sino que hay desarrollar fuentes de trabajo", aseguró.

 

Por otra parte, anunció además que mañana partirá otro avión hacia la nación centroamericana, que llevará una planta potabilizadora para instalar en la isla. Y señaló que los efectivos que parten hoy irán provistos de teléfonos satelitales adquiridos por el gobierno nacional para coordinar toda la comunicación en la zona de desastre

 

 

 

5) Haití, la corrupción y la ayuda   

  

 Andrés Oppenheimer

 

(*) Periodista argentino. Analista internacional. Miami (Diario Río Negro 16/01/10)

 

 

He aquí una idea que anda dando vueltas en la comunidad diplomática y que debería adoptarse de inmediato para evitar que la ayuda internacional a las víctimas del terremoto de Haití vaya a esfumarse en un país con un largo historial de corrupción: crear una comisión de monitoreo para garantizar que la ayuda llegue a quienes tenga que hacerlo.

 

Existe un consenso general entre los expertos en ayuda de desastres sobre que el compromiso de Estados Unidos de una primera donación de $ 100 millones y otros compromisos internacionales para la reconstrucción de Haití son una buena respuesta inicial a la tragedia. Pero en un país donde el Estado es tan débil que prácticamente no puede administrar ningún servicio público y donde la corrupción es rampante, muchos temen que cuando la historia deje de estar en los titulares de los periódicos la ayuda internacional disminuya y gran parte de la que llegue a Haití simplemente sea robada.

 

Según el índice mundial de percepción de corrupción de Transparencia Internacional, Haití es uno de los diez países más corruptos del mundo, clasificado 176º entre 180 naciones. Y eso es a pesar de la ofensiva anticorrupción del presidente René Préval, a quien muchos funcionarios internacionales le dan crédito por haber empezado a combatir este crónico problema del país.

 

Haití tiene una larga historia de ayuda internacional que no ha producido resultados visibles. El año pasado, un reporte de Fride, un centro de estudios europeo con sede en Madrid, señaló que "la cooperación extranjera a Haití ha sumado más de $ 2.600 millones de dólares desde 1984 y hay muy poco que mostrar por la misma".

 

"En estas circunstancias, ¿qué hay que hacer?", le pregunté a Dante Caputo, asesor especial del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex jefe de la misión de Naciones Unidas en Haití, que está entre los diplomáticos que piensan que hay que establecer, ya mismo, una comisión de seguimiento para garantizar que la ayuda sea efectiva.

 

Caputo sugiere, basado en la experiencia de previos esfuerzos de ayuda internacional, la creación de una comisión de seguimiento de la ayuda que tendría tres misiones: chequear que la cantidad de ayuda que se mande a Haití concuerde con la cantidad de ayuda que llegue a las víctimas, garantizar que los bienes entregados sean los mismos que fueron prometidos y garantizar que la ayuda llegue a los lugares correctos.

 

"Esto sería aconsejable para cualquier país en un caso como éste pero es tres veces más necesario en Haití, donde hay una mayor debilidad institucional", me dijo Caputo.

 

Idealmente, la comisión internacional mandaría equipos móviles de tres miembros cada uno a todos los lugares de desastre, para chequear el flujo de la ayuda y reportar inmediatamente si se está empleando efectivamente, dijo.

 

Pierre Schori, un ex ministro sueco de Cooperación Internacional, me dijo que era una buena idea. La comunidad internacional estableció una comisión de monitoreo cuando el huracán Mitch azotó América Central en 1998 y los donantes internacionales temían poner dinero en manos de un gobierno corrupto en Nicaragua. "Pusimos una comisión de monitoreo en Managua y funcionó -me dijo Schori-. Ayudó a convencer a los países donantes de dar más dinero para la reconstrucción".

 

Como un dato interesante, Mitch dejó unos 9.000 muertos, una pequeña fracción de los 50.000 de Haití, y sin embargo, en diciembre de 1998, seis semanas después del desastre, los países donantes y las instituciones financieras internacionales ya habían comprometido $ 6.300 millones en ayuda para los países centroamericanos golpeados por el huracán. Muchos expertos en ayuda extranjera se preguntan si los donantes actuarán con la misma rapidez -y con la misma generosidad- en el caso de Haití.

 

A fines de los años 90, Estados Unidos y otros grandes países donantes estaban comprometidos a impedir un desastre en Centroamérica tras haber puesto tanto dinero en el proceso de paz de la región. Pero ¿harán lo mismo los países donantes con Haití cuando otros eventos saquen a esa nación de las primeras planas de los periódicos?, se preguntan.

 

"En términos de respuesta inicial, en el caso de Haití estamos viendo una respuesta muy rápida y muy grande -dijo Mark Schneider, el principal experto en América Latina del International Crisis Group, una organización de resolución de conflictos, que trabajó anteriormente como un alto funcionario de ayuda exterior de Estados Unidos-. Lo que me preocupa es que la respuesta inmediata no vaya a ser seguida por el mismo tipo de intenso y masivo esfuerzo de reconstrucción a largo plazo que vimos tras el huracán Mitch".

 

Mi opinión: a juzgar por lo que vi en una visita a Haití el año pasado, el país estaba haciendo su primer serio esfuerzo en mucho tiempo para tratar de salir de su categoría de "Estado fallido" y empezar a salir adelante. Con todo, era un lugar devastado, y ahora lo es inmensamente más tras la peor catástrofe que se haya visto en el hemisferio en más de un siglo. No podemos abandonar a Haití ahora, como lo hicimos tras los cuatro huracanes que azotaron el país en el 2008 y la comunidad internacional tardó casi un año en poner dinero sobre la mesa. La mejor manera de hacer que el dinero fluya será crear una comisión de monitoreo para estimular a los donantes de todo el mundo.

 

 

6) Hambre, saqueos y muerte en Haití

 

Página 12, 17/01/10

 

La tensión aumenta en Puerto Príncipe, donde la policía abrió fuego contra saqueadores y mató al menos a una persona. Mientras tanto, los socorristas se abren paso entre los escombros y encontraron más sobrevivientes al devastador terremoto del martes. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llegó a Haití y afirmó que se trata de "la crisis humanitaria más grave en décadas".

 

 

Sorteando los cadáveres todavía acumulados en las calles, miles de personas hambrientas deambulaban por la devastada capital haitiana buscando una ayuda internacional que llega por cuentagotas y clamando por asistencia médica, cinco días después del sismo de magnitud 7 que según la OMS habría dejado entre 40.000 y 50.000 muertos.

 

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, viajó a Haití para constatar de primera mano lo que describió como "la crisis humanitaria más grave en décadas" mientras que la organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) lanzó un llamado urgente para que los aparatos que transportan material médico puedan llegar lo antes posible.

 

En Leogane, a 17 km de Puerto Príncipe y epicentro del sismo, el 90 por ciento de los edificios fue destruido, según la ONU. "Este es verdaderamente el epicentro del terremoto y muchas, muchas personas murieron", exclama David Orr del PAM. "Los militares hablan de 20.000 a 30.000 muertos".

 

La ONG Médicos Sin Fronteras abrió un hospital de emergencia en Carrefour, un distrito cerca de Leogane. "Los pacientes llegaron en carretillas o en las espaldas de hombres. Hay otros hospitales en la zona pero ya no pueden con la cantidad de heridos y tienen recursos limitados de personal, medicamentos y equipamiento", indicó Hans van Dillen, coordinador de emergencia de MSF. La ONG indicó "no haber visto nunca antes tantas heridas tan graves".

 

Por su parte, los equipos de la ONG Médicos del Mundo (MDM) señalaron que la situación es "catastrófica" y lamentaron tener que amputar a numerosas víctimas, cuyos miembros fueron aplastados durante el violento sismo.

 

En el hospital general, "el patio fue invadido por camas improvisadas. Como la morgue está llena, los cadáveres se pudren en el suelo", dijo uno de los médicos.

 

En medio de la desesperación, los socorristas lograron rescatar en el amanecer del domingo a tres haitianos de entre los escombros de un supermercado: una niña de 7 años, un hombre de 34 y una mujer de 50. Los equipos de rescate intentaban sacar a una cuarta persona, un hombre todavía vivo bajo los escombros.

 

Las tres personas rescatadas se suman a los 70 sobrevivientes encontrados hasta ahora bajo los escombros de Puerto Príncipe por los 43 equipos internacionales en el lugar, que suman 1739 socorristas y 161 perros.

 

Estos equipos pudieron llegar al 60 por ciento de las zonas más afectadas por el terremoto.

 

"La moral de los equipos de socorristas sigue siendo muy buena a pesar de las dificultades y de las condiciones" en las que tienen que trabajar, aseguró el domingo a la AFP en Ginebra Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

 

El sonido de balas es cada vez más frecuente, lo mismo que la presencia de hombres armados con machetes. El sábado dos dominicanos fueron gravemente heridos de bala cuando desconocidos les dispararon mientras cumplían labores de auxilio humanitario.

 

El domingo, la policía haitiana abrió fuego contra un grupo de saqueadores matando al menos a uno de ellos cuando cientos de personas ingresaban un mercado. El saqueador, de unos 30 años, resultó muerto por disparos en la cabeza; otro hombre cogió rápidamente la mochila del fallecido.

 

En "Cité soleil", el barrio de chabolas más grande de Puerto Príncipe, los habitantes se sienten "completamente abandonados": "los únicos camiones que pasan por aquí están llenos de muertos", dice una mujer.

 

"Dicen que el gobierno está recibiendo millones pero nosotros no hemos visto nada. Vivimos en la calle con nuestros hijos y tenemos que marcharnos", lamenta Islaine, que al igual que muchos haitianos decidió partir de Puerto Príncipe a otra provincia.

 

Las autoridades estiman que 250.000 personas resultaron heridas y 1,5 millones quedaron sin hogar.

 

7) Dramático relato sobre Haití

 

Guido Bilbao en Puerto Príncipe, para Crítica de la Argentina

 

Seis días después del sismo, la atención no es eficaz. Los cuerpos se descomponen. Falta agua y comida. Los socorristas hacen que pueden. .

 

 

A casi una semana del terremoto que borró a Haití de la faz de la tierra, las réplicas del sismo no se detienen: van más de 50 y las calles de Puerto Príncipe están sembradas de pánico, hambruna, tristeza y desesperación. Es un mar de gente que vaga sin rumbo buscando familiares desaparecidos y pidiendo “water” a cada rescatista. Dos hombres en una moto atraviesan a toda velocidad la avenida Toussaint Louverture portando un ataúd y una bolsa de frijoles. Cargan con la muerte y la comida, los dos temas que por estas horas mantienen a la población en vilo.

 

Mientras la ayuda internacional sigue llegando sin cesar a Puerto Príncipe, la logística no termina de ponerse a tono con la situación, y el desorden y la improvisación mandan. El agua y los víveres se amontonan en los galpones sin que se logre llevar adelante una distribución eficaz. No hay puntos de reparto, ni un programa organizado de asistencia. La virtual desaparición del Estado haitiano dejó a la población sin interlocutores. A ciencia cierta, nadie sabe bien qué hacer. El presidente Préval dio un discurso donde declara el luto nacional y prometió sus mayores esfuerzos para la reconstrucción. Pero el tiempo no está de su lado. A seis días del terremoto, la tensión comienza a crecer entre la gente que vive en las calles, en las esquinas, en los parques, en cualquier espacio que no tenga construcciones cerca. Ayer a las 3.40 de la madrugada una nueva réplica sacudió la ciudad. La sensación es extraña, como si no hubiera nada bajo el suelo, como un tren abriéndose camino bajo tierra. Hubo algunos derrumbes. Helicópteros norteamericanos de inmediato comenzaron a sobrevolar la ciudad.

 

En el campamento de rescatistas, donde se aloja este periodista, todos saltaron alborotados y se prepararon para salir a la ciudad. Este cronista acompañó a un grupo de la Defensa Civil de República Dominica a la Facultad de Lingüística Aplicada, un edificio de cinco pisos que se derrumbó por completo pero donde se esperaba encontrar sobrevivientes. Una persona allí dentro había logrado enviar mensajes de texto durante los primeros cuatro días. Sin embargo recién ayer se pudo llegar hasta el lugar. El sábado fue un día positivo para los rescatistas. Los panameños sacaron a dos personas del área comercial, una señora de 70 años y su nieto. Los israelíes, a uno de cancillería. Los franceses, a tres en el Palacio Nacional. Los españoles, a otros tres del hotel Montana, que era el más lujoso de la ciudad y de cinco pisos pasó ahora a tener uno y medio.

 

Búsqueda incesante. Los dominicanos llegaron a la facultad con cierta esperanza. A la hora del colapso había allí cerca de 400 alumnos. Los recibió Robert Max, un hombre que desde hace tres días duerme en la puerta del edificio y despide una fetidez difícil de soportar. No tuvo problemas con el terremoto, vive en el interior. Pero su hija estudiaba allí. Mira a los rescatistas bajar con hierros y sierras hidráulicas mientras se confunde al hablar. “Tengo cuatro hijos, o tres, se que Myrgie está aquí”, dice. Los rescatistas se meten, dicen que hay sangre sin secar, que puede ser que haya alguien. Llaman pero nadie contesta. Los vecinos dicen que hace días que escuchan los ruidos, que sigan, que hay gente. Meten camaritas entre los escombros, micrófonos supersensibles, traen perros, pero no hay nada que hacer. “Vi al menos treinta cuerpos, pero está muy cerrado, no se puede entrar más”, dice un bombero vestido de naranja y bañado en polvo.

 

En la Facultad de Lingüística, mientras sucede la búsqueda, los vecinos llegan para pedir agua y atención médica. Sobre todo para fracturas sin curar y cortes con infecciones. Los socorristas se ven en una encrucijada: tienen la orden de no repartir nada para evitar que se junte gente y los saqueen. Explican que dar algo a unos pocos puede poner en riesgo a todos.

 

Los haitianos han elegido una planta que nadie sabe nombrar pero que huele como la menta. Cortan pedacitos y se los meten en los orificios nasales. Los que tienen, se ponen Vic Vaporub. El problema de los cadáveres recién comienza. Los que pudieron removerse fácilmente ya no están en las calles. Los que están entre las ruinas seguirán allí largo tiempo.

 

Los rescatistas internacionales sólo buscan personas vivas y algunos comienzan a emprender el regreso hacia sus países. Será el Estado haitiano el que deberá lidiar con el problema.

 

Una camioneta blanca atraviesa las piedras y llega para dejar a un joven herido. Mientras lo atienden, su padre se descompone. Los médicos dejan al hijo y se lanzan sobre el padre que sufre un paro cardíaco. No lo pueden revivir. Su familia, confundida hasta el extremo, llora y no les cree a los médicos que sin pensar lo meten en una bolsa blanca. El hijo herido sale caminando en medio del llanto, va y viene. Se lanza sobre la bolsa, pone su mano en la nariz de su padre, lo quiere despertar.

 

Un profesor de la Facultad de Lingüística mira la escena y dice que ya no siente nada. “La ciudad se acabó, Puerto Príncipe no existe más”, dice mirando hacia las colinas ricas, que también aparecen destruidas. Le pregunto igual sobre el futuro, qué cree que va a pasar. Desarrolla una teoría diciendo que sólo una relación como la de Cuba con Rusia y la de Estados Unidos con Israel o Puerto Rico puede ayudarlos a salir del pozo. Que el Estado haitiano no podrá solo. Al final se despierta en él un extraño tipo de esperanza. “El terremoto acabó con la división de las clases sociales. Ya no hay más ricos y pobres: ahora sólo nos dividimos entre vivos y muertos”.

 

Más tarde, se escuchan tiros a pocas cuadras del predio de la ONU. La gente llega corriendo avisando que se están enfrentando saqueadores con los cuidadores de las tiendas en ruinas. Y los derrumbes, en tanto, no paran. Los ingenieros internacionales explican que muchos de los desmoronamientos se deben al peso de los techos de concreto sobre pilares débiles. La explicación es cultural. El techo de concreto en Haití es símbolo de estatus. En una zona de huracanes y tormentas tropicales, los techos de chapas se asocian a la precariedad y a la pobreza. El estatus, sin embargo, no se pudo sostener. En los próximos años los derrumbes no se detendrán.

 

8) Direcciones

 

http://www.ayudahaiti.es

 

http://cosechadel66.es/?p=4842

 

      Hopital de l'Universite d'Etat d'Haiti

Sante et services medicaux » Cliniques et Hopitaux

CoordonnéesAdresse: Angle Rues Mgr Guilloux et St Honore, Port-au-Prince, Champs de Mars , Haiti

Telephone: +50922222967

Telephone 2: +50922221614

 

Hopital du Canape Vert

Sante et services medicaux » Cliniques et Hopitaux

CoordonnéesAdresse: Route du Canape Vert, Port-au-Prince, Canape Vert , Haiti

Telephone: +50922450984

Telephone 2: +50922451052

Telephone 3: +50922453365

Telephone 4: +50922456705

 

Cascos Blancos

http://www.cascosblancos.gov.ar

 

 

Los teléfonos de nuestro país a los que se puede llamar son el

 (011) 4525 y el 4819-8169 que permanece de guardia durante la noche.(Télam)