Revista Renovación
Radio Metropole Haití
http://www.metropolehaiti.com/
Jueves 18/03/10 – Los países donantes
acuerdan crear un fondo para reconstruir Haití
(Fuente: El País) - La voluntad
internacional para colaborar en la refundación de Haití sigue firme tras la
reunión de dos días celebrada en Santo Domingo con la presencia de los
principales países donantes de la nación caribeña, devastada por un terremoto
el pasado 12 de enero. La conclusión más relevante de la cita fue el acuerdo
para crear un fondo para la reconstrucción. Su monto no quedó establecido, pero
será administrado por el Gobierno haitiano y los países donantes mediante una
fórmula que decidirán los mismos actores el 31 de este mes, en el encuentro
definitivo que tendrá lugar en Naciones Unidas, en Nueva York.
Durante el cónclave internacional, que
terminó ayer en la capital dominicana y en el que tomaron parte 28 países,
además de varios organismos internacionales, se dio a conocer un informe
oficial de daños y pérdidas del seísmo. Entre las pérdidas humanas se cuentan
más de 222.000 muertos, poco más de 300.000 heridos y 1,5 millones de
afectados. El coste material de la tragedia se cifró en casi 7.800 millones de
dólares en las áreas de medio ambiente, asuntos sociales, producción e
infraestructuras.
La solicitud de ayuda del Gobierno
haitiano para trabajar en un nuevo Haití fue de 11.500 millones de dólares,
dado que, de acuerdo con Jean Max Bellerive, primer
ministro haitiano, presente en la reunión, no se trata sólo de recuperar las
zonas afectadas, sino también de sacar adelante "una estrategia de
desarrollo integral de largo plazo".
A juicio de Cristina Barrios,
embajadora especial de España para la reconstrucción de Haití, la cifra
planteada en el informe puede resultar un poco elevada. "Pensemos primero
en estudiar los aportes a medio plazo, con una primera etapa que nos lleve
hasta 2013", dijo la diplomática a EL PAÍS en una de las pausas de la
jornada de ayer. En ese plazo, España manifiesta su compromiso de aportar 346
millones de euros, 121 de ellos sólo en
Barrios definió la reunión
internacional como importante para sentar las bases de la articulación y la
arquitectura "para la refundación de Haití, dado que estamos hablando de
ir más allá de una simple reconstrucción para fortalecer la institucionalidad
del país". La diplomática dio suma importancia al papel que puede
desempeñar República Dominicana en este proceso, "más allá de lo que ya ha
hecho, que es mucho, y tomando en cuenta que es el vecino" en una isla
donde la frontera es sumamente vulnerable.
En la jornada de ayer participó Leonel
Fernández, presidente dominicano, muy activo en el apoyo al país vecino desde
que ocurrió la tragedia. En su discurso hizo tres reiteraciones. Denunció la
"injusticia histórica" cometida por quienes dejaron a Haití
abandonado a su suerte, pese a las constantes llamadas de socorro a la
comunidad internacional. También aseguró la continuidad de la ayuda y
solidaridad que hasta el momento ha mostrado su país. Además, pidió que sean
las autoridades y el pueblo de Haití los principales actores de su refundación,
al tiempo que sugirió a Bellerive dar participación
en ese proceso a la sociedad con el criterio de que "a los pueblos les
gusta ser partícipes de lo que se va a ejecutar".
El primer ministro haitiano, en
sintonía con el presidente dominicano, también pidió que dejen a su país
decidir su futuro. "Para preparar el Haití del mañana no tenemos recursos
humanos, ni medios financieros y tampoco experiencia, y los queremos buscar,
con toda la humildad necesaria, con otros socios. Pero queremos que el futuro
de Haití sea construido esencialmente por los haitianos". Bellerive habló de la importancia de tener una sola visión
en este aspecto, "para que todos podamos lograr de forma conjunta y
progresiva un nuevo Haiti, más duro, más moderno e
integrado en el mundo". De ahí su propuesta de contar, en el ámbito
económico, con un "fondo único para una gestión global de todos los socios
que trabajan con Haití".
El ministro de Economía dominicano,
Temístocles Montás, insistió en la importancia que
tiene para su país y para la región "enfrentar la tragedia haitiana
oportunamente. De lo contrario, se podría crear un sensible escenario de
ingobernabilidad que traería grandes tensiones en la isla y el Caribe". El
funcionario dominicano también destacó la necesidad de trabajar bilateralmente,
sobre todo, en la zona fronteriza y en la preservación de los recursos
naturales, a la vez que manifestó el compromiso de su país para desempeñar un
papel activo en los planes que se pongan en marcha. Montás
afirmó con vehemencia que, "para emprender esa larga y difícil ruta hacia
el desarrollo y la modernidad, lo que planteamos desde República Dominica es
que la comunidad internacional ayude a Haití y que Haití se deje ayudar".
Miércoles 17/02/10 – El presidente francés está por cuatro días en Haití y prometió una ayuda de 270 millones de
euros
Nicolás Sarkozy
ha prometido hoy una ayuda de 270 millones de euros para respaldar su economía
en un plazo de dos años en el marco de la reconstrucción de Haití. El
presidente francés ha llegado hoy a Puerto Príncipe para conocer los
devastadores efectos del terremoto del pasado 12 de enero -que dejó unos
217.000 muertos- y tratar con las autoridades haitianas sobre los planes de
reconstrucción. Es la primera vez que un mandatario galo visita el país
caribeño, después de la salvaje independencia en 1804.
Sarkozy, quien ha aterrizado sobre las 08:10
hora local (13:10 GMT) en el aeropuerto de Puerto Príncipe y ha sido recibido
por el presidente haitiano, René Préval, ha
sobrevolado la ciudad en helicóptero.
El objetivo de este recorrido era
mostrar los daños ocasionados por la catástrofe en amplias zonas de la capital
haitiana al gobernante francés. Posteriormente, el mandatario francés ha
abogado por una reconstrucción que beneficie a todo el pueblo, "no
solamente a una pequeña parte de la población que ya acumula las
riquezas".
Ha explicado que si el saldo del seísmo
en el ámbito de las pérdidas humanas y materiales fue muy grave ello obedeció a
que la población no tenía condiciones adecuadas para vivir, ya que cerca de dos
millones de haitianos se concentran en Puerto Príncipe y su zona de influencia,
donde se genera la mayor actividad económica. Ha reconocido que el pueblo
haitiano está sufriendo y está cansado, pero es "un pueblo en pie".
Opina que la ayuda internacional deberá ser más dinámica y operar a largo
plazo.
Asimismo, Sarkozy
ha anunciado la condonación de 56 millones de euros de deuda haitiana con
París.
La agenda de Sarkozy,
que permanecerá poco más de cuatro horas en Haití, incluye también una visita
al hospital de campaña de la Protección Civil de Francia, un encuentro con
representantes de la comunidad francesa, con Organizaciones No Gubernamentales,
y con responsables civiles y militares de la misión de Naciones Unidas
(MINUSTAH) en la embajada de Francia. Francia ha aportado ya 20 millones de
euros en ayuda y participará en la conferencia internacional de donantes que se
celebrará en Nueva York en marzo.
El Banco Interamericano de Desarrollo
ha calculado que la reconstrucción de Haití costará unos 14.000 millones de
dólares (10.200 millones de euros), lo que convierte el terremoto en el
desastre natural más destructivo de los últimos tiempos. El gobierno haitiano
está debatiendo la creación de un fondo común para la recuperación de Haití que
será gestionado en colaboración con los donantes.
Después de Haití, el presidente galo
partirá con destino al departamento francés de Martinica, siguiente etapa de su
viaje, que culminará en la Guayana France- Fuente: El País, España
Viernes 12/02/10: Casi un mes bajo tierra
(fuente: Clarín) Casi un mes bajo
tierra. Ese fue el tiempo que pasó un haitiano tras el terremoto del 12 de
enero. La historia es tan increíble que un grupo de médicos tuvo que salir a
avalar la historia de Evans Monsigrace, el hombre que
pasó 27 días bajos los escombros.
Su milagro bajo tierra no fue el único
que vio la luz en Haití. Wismond Exantus
Jean, de 24 años, estaba completamente desesperanzado cuando un grupo de
bomberos franceses con la ayuda de sus pares griegos y estadounidenses lo
rescataron tras pasar 11 días bajo las ruinas del hotel Nápoles Inn y de un
Supermercado en la Rue du
Centre.
Después del terremoto, Exantus perdió el conocimiento
y al despertarse se encontró atrapado en un pequeño espacio entre los
escombros. Apenas podía moverse ligeramente a la derecha y la izquierda para
golpear objetos que pudieran llamar la atención sobre su paradero. Incapaz de
liberarse por sí solo, el joven dijo: "no grité, sólo recé".
Otro de los increíbles rescates había ocurrido el día anterior. Una mujer de 84
años pasó 10 noches bajo la tierra hasta que un médico haitiano-estadounidense
logró estabilizarla y evacuarla. La trasladaron en un barco del Ejército de
Estados Unidos.
También 10 días después del terremoto, los equipos de rescate israelíes
lograron devolverle la vida a un joven de 22 años que pasó ese tiempo sin agua
ni comida. Lo sacaron sano y salvo de entre paredes, hierros y polvo.
Todas estas historias han traído satisfacción a los rescatistas que con el paso
de las horas veían cómo se les escurría la esperanza de encontrar
sobrevivientes.
Es el mismo caso de un equipo de
médicos españoles que –aunque no fue bajo tierra- también presenció un milagro:
ayudó a nacer a un niño en Haití. Si bien no es el único nacimiento que se
registró luego del terremoto, la operación era complicada, no sólo por la
escasez de medios, sino también porque la madre, una joven haitiana, había sufrido
un paro respiratorio. Pero madre e hijo se salvaron y al bebé lo bautizaron
José María, en honor al anestesista. Era el 17 de enero.
Como ella, hay otras 37 mil mujeres
embarazadas en Haití, que se encuentran entre la población haitiana afectada
por el devastador terremoto. Sus vidas corren peligro por la falta de comida,
agua potable y atención médica, advirtió la ong Care
que pide ayuda para ellas, para las flamantes mamás y sus bebés.
Lunes 8/02/10
La situación a menos de un mes del
terremoto
(Fuente: Crítica de la Argentina) - El presidente de Haití, René Preval, estimó que la cifra oficial de muertos a causa del
terremoto que el 12 de enero último arrasó ese país caribeño es de 250.000
personas, se informó este lunes en Puerto Príncipe.
Preval afirmó además que hay en torno a un
millón de haitianos sin hogar, cerca de un octavo de la población del país
caribeño.
El presidente haitiano hizo estas
declaraciones tras recibir a una delegación de República Dominicana, informó la
agencia Europa Press.
El mandatario señaló también la
urgencia por realojar a las personas que el sismo dejó sin hogar y consideró
que es necesario hacerlo antes de marzo, cuando llega la estación de lluvias en
el área del Caribe.
En tanto, miles de haitianos se
manifestaron ayer en la ciudad de Petionville, situada cerca de Puerto
Príncipe, en protesta por la supuesta corrupción y acaparamiento en el reparto
de la ayuda internacional, según el relato de varios testigos.
Se trata de una de las protestas
populares más numerosas desde el terremoto que arrasó el país, que según cifras
oficiales citadas por el Presidente provocó 250.000 muertos y dejó sin casa a
un millón de personas.
La multitud se congregó en el edificio
consistorial de Petionville, donde acusó a gritos a la alcaldesa de la ciudad, Lydie Parent, de acaparar ayuda
internacional.
La mayoría de los manifestantes eran
mujeres, que son a las únicas a las que se les entrega la ayuda internacional
debido a que éstas son más proclives a compartirla que los hombres.
El personal extranjero en el país
sostiene que parte de los alimentos que distribuyen entre la población
(especialmente arroz) acaba siendo vendido en el mercado negro.
Destacan que esta práctica es inevitable
en un país que, según Transparencia Internacional, se encuentra entre los diez
más corruptos del mundo.
Martes 3
Llegó Rosalindha!. Es la beba haitiana adoptada
por mendocinos la que ya está en nuestro país. Sus padres, oriundos de General
Alvear, tienen también otros cuatros hijos - mendocinos - adoptados. Tenían la
adopción legal mucho antes del terremoto, pero con este la beba fue llevada
para su protección al orfanato de Pittsburgh, Estados Unidos, desde donde viajó
a Ezeiza.
Domingo 31
Tenían familia los
chicos que casi sacan de Haití
Los niños que un
grupo estadounidense
intentaba sacar de Haití no eran huérfanos, según confirmó la organización que
se hizo cargo de los menores tras el suceso.
"Hablando con los más grandes hemos sabido que sus padres están vivos.
Algunos nos han dado sus direcciones y sus números de teléfono", aseguró
Patricia Vargas, directora regional de la asociación SOS Children's
Village que cuida a los niños desde el arresto del
grupo de estadounidenses.
El pasado viernes, la policía haitiana detuvo a 10 ciudadanos norteamericanos,
pertenecientes a un grupo religioso, cuando trasladaban a 33 niños – de entre
dos meses y 12 años de edad- a la República Dominicana. Están acusados de haber
violado las leyes de inmigración.
La ONG estadounidense pertenece a la Iglesia Bautista del Valle Central de la
ciudad de Meridien, en Idaho e hizo público un comunicado en
su página web asegurando: "nuestro equipo fue
falsamente arrestado hoy y estamos haciendo todo lo posible por aclarar este
malentendido ocurrido en Puerto Príncipe".
Por su parte, Vargas, responsable regional de la asociación que tiene la guarda
de los menores aseguró que "la mayor parte de los niños todavía tiene
familia". La información le fue provista por el Instituto de bienestar
social haitiano, que se ocupa de las adopciones. Crítica
Lunes 25
Haití sigue sorprendiendo al mundo con las cifras más horrorosas.
Las autoridades sanitarias haitianas creen que las víctimas del terremoto podrían
ascender a 350 mil personas. Si bien los cuerpos encontrados fueron 150 mil, se
calculan que hay unos doscientos mil cadáveres debajo de los escombros a la
espera de ser removidos. (Perfil)
Domingo 24
Nuevo vuelo argentino por Haití
El avión lleva a bordo a 6 cascos blancos y personal de refuerzo
para el hospital, que en total serán 9 médicos pertenecientes al Contingente
Haití XII.
El Hércules C-130 despegó a las 3 de esta madrugada desde la Primera Brigada
Aérea ubicada en el Palomar, haciendo escala en la República del Paraguay donde
abordarán tres cascos blancos paraguayos conjuntamente con una carga general de
elementos.
El envío se suma a los dos vuelos anteriores del Hércules C-130,
donde viajaron un equipo de médicos, anestesistas y enfermeros para reforzar la
dotación del Hospital Reubicable argentino, único centro de salud que se
encuentra operativo en Puerto Príncipe.
Además de los profesionales mencionados y equipos especializados en
catástrofes, se transportó una carga con medicamentos, insumos hospitalarios,
pastillas potabilizadoras de agua, alimentos, carpas silo, repuestos para
equipos electrógenos y otros suministros que fueron aportados por los
Ministerios de Salud, Desarrollo Social y los Cascos Blancos de Cancillería.
El contingente Haití XI está integrado por 560 hombres y mujeres del Ejército,
la Armada y la Fuerza Aérea, los que se encuentran desplegados en la localidad
de Gonaives, Saint Mart y en la ciudad de Puerto
Príncipe.
La Argentina aporta anualmente cascos azules a la Misión de Estabilización de
Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) establecida por la ONU desde 2004. IB
Viernes 22
Unicef denunció que al menos 15 chicos fueron
secuestrados de hospitales de Haití, según informa hoy Infobae.
Jueves 21
MEDICOS
(Gabriel Ive
es el director de Emergencias sanitarias, del Ministerio de Salud argentino, y
lidera un grupo que presta ayuda en zonas de desastre. Dengue, aludes o
inundaciones lo llevaron por muchos rincones de la Argentina y el mundo, pero
nunca estuvo en un escenario como éste.
Tras el terremoto en Haití, la
Organización Mundial de la Salud les encomendó prestar apoyo a la pequeña
ciudad de Leogane, al norte de Puerto Príncipe, una
de las más afectadas y que había quedado sin cobertura sanitaria.
Los 14 médicos y 3 encargados de
logística viajaron en un avión de la Fuerza Aérea argentina hasta aquí y luego
en camiones a Leogane. Hace cinco días, montaron el
campamento junto a un batallón de la ONU y la noticia de su llegada corrió
veloz por las calles de Leogane. "Fuimos los
primeros en llegar. Los heridos llegaban como fuera. Los que no podían caminar
eran traídos en motos, carretillas o tablas", cuenta. En 4 días atendieron
desde casos sencillos a otros muy severos. "Brazos o piernas quebradas,
aplastamientos, fracturas de cráneo, algunos sobrepasaban nuestra capacidad
porque no contamos con alta complejidad. Desde que llegamos no paramos, es un
trabajo ininterrumpido y agotador".
Pero eso no fue todo con lo que
debieron lidiar. Ayer Leogane sufrió otro sismo cuyo
epicentro ocurrió cerca de la ciudad. "Empezábamos a trabajar cuando la
tierra se convirtió en agua, en un mar. No podía mantenerme en pie. Sentí
miedo", dice el médico.
En poco tiempo la gente se congregó masivamente
en el hospital. La mayoría sólo iba a buscar contención, tenían pánico de
volver a sentir algo que pensaban que podían empezar a dejar atrás. Por suerte,
aunque el sismo destruyó gran parte de lo que quedaba en pie, hubo pocos
heridos: nadie se atreve aún a volver a entrar a casas y edificios.
En el grupo argentino se sienten
agotados pero "útiles; la pequeña ayuda que podemos dar puede significar
mucho para gente que sufrió tanto", dicen. Y cuentan algunos milagros. Ya
atendieron tres partos y fueron testigos de un caso especial.
"Atendimos a un chico de tres años que
estuvo ocho días debajo de su cama, sobre la que se había desplomado una loza.
Como es sordomudo no podía gritar.
Fue rescatado por su propia familia,
que removió los escombros hasta encontrarlo". Los argentinos lo trataron
por un cuadro de hipotermia y deshidratación, pero ya está con su familia.
Como miles de haitianos, no tienen
casa. Pero están juntos. Y vivos. (Nota en Clarín, de Francisco Rabini)
Elisabeth
La mala noticia fue que ayer hubo un nuevo temblor de 6.1 grados.
La buena noticia es que Elisabeth, que tiene 23
días, vive. Estuvo siete debajo de los escombros. Fue rescatada por socorristas
de Francia en Jacmel, sur de
Haití. La pequeña se encuentra en buen estado de
Opinión: El olor de los terremotos
(Federico Kukso, Crítica de la Argentina) - La ciudad de Pisco, Perú, le tomó 3.007
años levantarse y tan sólo 210 segundos desaparecer. Así, de una y sin prólogo,
un terremoto de 7,9 grados clavó el reloj en las 18.40 con 57 segundos del 15
de agosto de 2007. O sea, 0,9 grados más que el sismo que sacudió a Haití. Fue
hace mucho y hace poco: tres minutos y 30 segundos que parecieron (y fueron)
eternos en los que, literalmente, las escuelas, la plaza central con su estatua
de San Martín, la parroquia San Clemente y el cementerio –con todos sus muertos
y féretros– se tambalearon como si estuvieran encima
del Samba.
Lo que hasta entonces era una ciudad
pesquera de 50 mil habitantes más conocida en el mundo por su creación etílica
–aquel trago dulzón hecho con azúcar, jugo de limón, licor y clara de huevo– se transformó con el crujido silencioso que acompaña
todo movimiento telúrico en una “no ciudad”, un agujero negro en el mapa.
Destruida de día e invisible de noche.
Tal vez por eso, ninguno de los cinco delegados de Cascos Blancos, tres médicos
especialistas en catástrofes, militares varios y periodistas –figurettis unos y anónimos otros–
nos dimos cuenta de que al fin habíamos llegado al epicentro de la tragedia,
después de un vuelo ensordecedor de unas ocho horas infinitas encima del avión
Hércules de la Fuerza Aérea Argentina –una lata de sardinas con alas– repleto de carpas, colchones y medicina para
potabilizar agua.
Fogatas y ecos de disparos a lo lejos
fueron las dos únicas compañías durante la noche en un campamento improvisado
en el aeropuerto, rodeado por un cerco policial: ahí llegaba la ayuda
humanitaria internacional, ahí estaba el lugar a saquear.
“Tengan mucho cuidado. La gente está
desesperada, no come desde hace dos días”, fueron las palabras de bienvenida de
un militar de 23 años con fusil en mano y cara que delataba su hartazgo de ver
tanto muerto. La misión era simple: recorrer, ver, escuchar, escribir unos,
grabar otros, en lo que parecía sin exageración una zona de guerra con muchos
“sin”: sin agua, sin electricidad, sin internet, sin
sonrisas, sin vida.
El viaje a bordo de la camioneta blanca
que nos llevó al epicentro de la tragedia, la Plaza de Armas, fue como una piña
en el medio del mentón. Postes de electricidad caídos y chispeantes, grietas en
el piso, los muros y las caras, botes con algas en medio de la calle, chicos
huérfanos que deambulaban como zombies y mucho polvo sobre un fondo gris y
silencioso.
Después nos enteraríamos de que 17 mil
casas de adobe se habían derrumbado, que hubo 510 muertos, 1.500 heridos y más
de 300 personas desaparecidas. En definitiva, cifras abstractas y lejanas, de
aquellas que se olvidan al cambiar de canal y al dejar atrás el “último
momento” en voz compungida del locutor televisivo de turno.
Es el repetido carácter anulador de la
tele: así como mata distancias, la imagen televisiva anula dimensiones de la
realidad. Porque las cámaras de TV pueden capturar milimétricamente la lágrima
que recorre la mejilla de una mujer que perdió todo, los féretros abiertos en
un cementerio desbaratado o la iglesia fracturada al medio. Pero al mismo
tiempo son incapaces de encapsular en su cinta digital el elemento clave que
fogonea la tragedia: el olor a muerte –una sensación indescriptible, sólo vivenciable– desprendido por aquellos cuerpos aplastados de
cara desfigurada que se apilaban en un cementerio improvisado en la plaza,
corazón de la no ciudad, a centímetros de vos. “Eso” era un muerto. “Eso” había
sido una persona. Ni un maniquí ni un truco. La muerte estaba ahí y en todas
partes. Tanto se repitieron las escenas que lo peor finalmente sucedió: la
gente empezó a caminar sin ver. La muerte se había naturalizado; se había hecho
parte del paisaje.
Los años pasaron pero el recuerdo del
olor a muerto perdura y se revitaliza cada vez que escucho la palabra terremoto
y cada vez que veo, huelo y tomo un pisco sour. Y ahí
reflota también el sentimiento de impotencia, el de no haber podido salvar a
nadie ni con un paquete de galletitas también destrozado, como todo en Pisco.
Una botella de agua entregada a un chico era la desilusión de otros diez,
cincuenta, cien. Una más que se sumaba al saber que pasaban las horas y la comida
no llegaba por el caos, los robos, la burocracia latinoamericana.
Ahora sólo quedan entradas lejanas en
Wikipedia, fotos de archivo, notas escritas a las apuradas con la pulsión
instintiva de contar lo que uno ve, sabiendo que en unas horas tanta muerte y
olor a muerto iban a quedar atrás. Como un recuerdo lejano, casi fantasmal para
reflotar en charlas de café y contratapas como ésta.
Miércoles 20
Otro sismo en Haití. Mientras los equipos de rescates han
encontrado a 120 personas con vida, un nuevo sismo - de 6 grados en la escala
Richter - se registró esta mañana en
Puerto Príncipe. Se desplomaron edificios que estaban en ruinas. Los pobladores
están en las calles, conmocionados.
Martes 19/01/10
Bill Monahan y su Border Collie, Hunter, estaban designados a buscar en un vecindario cerca
del Palacio Presidencial, dentro del gran terreno lleno de escombros, de un
edificio de cuatro pisos se encontraban las tres niñas que permanecían con
vida, según publica el portal "RevistaCanina.com".
El equipo de salvataje encontró con vida a Ena
Zizi, de 69
años que sobrevivió ocho días debajo de los escombros. El médico inglés que la
encontró dijo que tiene el 75 % de posibilidades de sobrevivir. El hijo no se
explica cómo su madre estaba en la casa parroquial donde la encontraron.
“Puerto Príncipe de las furias yace
fatigado a mis pies (...) Hambriento de muertos y de deseos.” La cita bien
podría funcionar como epígrafe de cualquier fotografía de Haití, pero pertenece
a “El hilo de agua”, cuento donde la escritora haitiana Emmelie
Prophète describe un día en su país natal. El sismo
registrado el martes en Haití, que hasta ayer había dejado un saldo de 70 mil
muertos y miles de personas desaparecidas, no es el primero que se produce en
ese territorio pero sí el más violento de los últimos 200 años. “En Haití
tuvieron terremotos en 1618, 1673, 1684, 1751, 1761, 1770 y 1860. Lo llamativo
de este fenómeno es que los últimos registros de este tipo se remontan a dos
siglos atrás que, en términos geológicos, representa un período muy breve”,
precisó Patricia Alvarado, sismóloga, geofísica,
investigadora del Conicet, doctorada en Geociencias
en la Universidad de Arizona y titular de la cátedra Física de la Tierra en la
Universidad Nacional de San Juan. (Página/12)
EL 46 por ciento son niños: La argentina Tamar Hahn es oficial de
comunicación de UNICEF para América Latina y el Caribe. Dijo hoy por Radio
Continental, que “la situación es compleja” y que quienes ayudan para mitigar
el desastre están “en una carrera contra el tiempo” y que faltan “comida y
medicina”. “El 46 por ciento de los
afectados son niños”. “Tenemos un compañero de UNICEF que ha perdido tres
familiares”, detalló. Matizó Hahn que “las cosas están empezando a funcionar.
Estamos brindando agua potable”. No
obstante, reclamó a las personas “que hagan colaboraciones a UNICEF Argentina”.
Las buenas intenciones no alcanzan:
Agencia Infancia Hoy informa que las buenas intenciones se estrellan con la
falta de instrumentos que viabilicen los permisos de salida para los menores de
edad, proceso que se estima podría tardar por lo menos un mes. Mantuvo una
comunicación con la vocera de la Embajada de Haití en Argentina quien indicó
que, por el momento no han podido establecer comunicación directa con la República
de Haití y que aún no existe un programa de emergencia trazado para la adopción
de los millares de niños y de niñas que han quedado huérfanos. Por su parte
Marcela Temes, presidente de Integración Infantil Argentina aseguró “Tenemos
una gran preocupación por los miles de niñas y niños separados de su familia.
No podemos ser desmedidos, aún cuando las intenciones sean buenas, tiene que
pasar un tiempo prudencial para pensar en dar en adopción a los niños
haitianos, fundamentalmente porque hay que dar tiempo para sanar la herida que
ha dejado el terremoto”. Afirmó Temes quién además aseguró que “debemos pensar
que aún hay esperanzas de encontrar a sus padres con vida lo que impide que se
agilicen trámites legales de emergencia para posibilitar una adopción.”
Madre dominicana amamanta niños haitianos: Hasta el hospital
traumatológico Dr. Darío Contreras, llegó la solidaridad no solo de los médicos
dominicanos, sino también del ciudadano común que han ido a llevar alimentos y
frazadas a los niños hospitalizados. Como el caso de una madre soltera con seis
hijos, uno de ellos una niña de dos meses, a quien dejo en otros brazos, para
ir en auxilio de los niños haitianos que amamanta con sus pechos.
El gobierno ha decretado el estado de
emergencia hasta fin de mes.
Una tabla improvisada como mesa, con todos los medicamentos sobre
ella, es el "hospital móvil" que el equipo de rescate de China pudo
establecer para tratar a los heridos-
Los equipos de Médicos Sin Fronteras
siguen centrando sus esfuerzos en tratar de hacer frente a la enorme demanda de
cirugías urgentes para los que han sufrido lesiones graves en el terremoto. Se
está estirando hasta el límite la capacidad de los quirófanos, ya limitados de
por sí, que se mantienen operativos todo el día, mientras se intenta ampliar la
capacidad de respuesta por medio de nuevas estructuras y del transporte en
unidades móviles.
Japón envió este fin de semana equipos médicos y suministros
"El mundo nos ayudó tras el terremoto de Kobe hace 15 años, dicen el jefe de
los mismos.
Los 43
equipos de rescate que trabajan (1.739
efectivos y 161 perros) han rescatado con vida a unas 70 personas bajo los
escombros
La ONU reclama más cascos azules
Ayuda por Unicef:
https://www.unicef.org.ar/formulario.asp?empresa=ayudaHaiti&importe=50
American Airlines llevará a cualquier médico o enfermera a Haiti sin cargo, llamar al +1 212-697-9767 +1 212-697-9767
+1 212-697-9767 +1 212-697-9767
Lunes 18/01/10
LOS NIÑOS QUE SOBREVIVIERON EN HAITI LLORAN TODA LA NOCHE
1) La escalada de la violencia frena el reparto
de ayuda
Pablo Ordaz, enviado del diario El País, a Puerto Príncipe
Los soldados miran cómo la gente se pelea por una bolsa de patatas
fritas
La tarde anterior, otro joven fue ajusticiado por la policía tras
participar en uno de los saqueos que ya son la moneda que más circula por
Puerto Príncipe. Luego fue apartado y quemado en el arcén, no sin antes
quitarle lo que de valor llevaba en los bolsillos. No habrá autopsia. Un muerto
más achacable al terremoto.
En cuestión de 24 horas, la situación ha cambiado radicalmente. La
ausencia de ayuda humanitaria, el hambre y la sed más rotunda han terminado por
encender la llama y los saqueos se han generalizado en la ciudad. Varios
cooperantes, atrincherados todavía en el aeropuerto con las cajas de ayuda sin
abrir, reconocen: "No entraremos en la ciudad hasta que no lleguen los
norteamericanos".
Ya están llegando, pero tampoco ellos han traspasado todavía las
puertas del aeropuerto. Estaba previsto que entre ayer y hoy fueran llegando a
Haití unos 10.000 soldados. Entre ellos, unos 3.500 pertenecientes a la 82ª
División Aerotransportada y 2.200 marines, además del portaaviones Carl Vinson
con dos decenas de helicópteros, un buque hospital y tres buques más para el
desembarco de vehículos anfibios.
Será un desembarco propio de una guerra para un país que acaba de
sufrir la peor derrota imaginable a manos de un enemigo pertinaz llamado pobreza
e infortunio. Ya todo el mundo tiene asumido aquí que, hasta que los
estadounidenses no pongan orden, las cajas de antibióticos y analgésicos que
tanto necesita la doctora María Claudia Mallarino
seguirán inútilmente cerradas junto a las pistas del aeropuerto de Puerto
Príncipe.
Y lo que es peor: a menos de un kilómetro de donde la doctora
llegada de Estados Unidos y un grupo más de médicos impotentes se desesperan
ante el dolor que no pueden atajar. "Díganlo, por favor. Necesitamos
urgentemente antibióticos intravenosos, analgésicos... Y también médicos
ortopedistas, anestesiólogos... Por favor, venga conmigo, fíjese en qué
situación estamos".
Lo que se ve a continuación es que, dentro del acuartelamiento de
la misión de Naciones Unidas para Haití, a menos de un kilómetro del
aeropuerto, unos 40 haitianos heridos por el terremoto, algunos de ellos
rescatados en las últimas horas de las entrañas de sus casas, están tirados por
el suelo. Algunos, los más afortunados, descansan sobre unos cartones, como si
fueran vagabundos -o tal vez porque ya lo son-, quejándose de dolor por la
falta de calmantes, curados chapuceramente a la vista de todos, rodeados de
suciedad y con el mismo olor a muerte que se trajeron de la tumba unas horas
antes.
A la salida del cuartel general de Naciones Unidas, la situación
también ha cambiado radicalmente. El sábado, un soldado con su arma en
bandolera se bastaba para mantener la seguridad. Ayer, dos decenas de cascos
azules peruanos se las veían y deseaban ante una multitud desesperada en busca
de algo que llevarse a la boca. Uno de los soldados intentaba convencer a un
muchacho de que no está en su mano. "Esto se está poniendo muy feo",
reflexiona, "incluso yo le diría que esto está a punto de explotar. Los negritos
están empezando a tener mucha hambre...".
En la calle, decenas de personas cargadas con maletas buscan
desesperadamente el modo de salir de la ciudad. En cuanto tienen ocasión se
suben en camionetas tan llenas de gente que apenas pueden arrancar. Se van
huyendo del hambre, pero también del clima de guerra que ya se cierne sobre
Puerto Príncipe.
Sólo hace falta acercarse al centro para comprobar que el soldado
peruano dio de lleno en la diana. Un paseo por las cercanías de la catedral de
Puerto Príncipe, que el día anterior se podía hacer con relativa tranquilidad,
se convierte en una encerrona. Decenas de personas, sin distinción de edad,
atacan un supermercado en ruinas para, sin reparar en el peligro de derrumbe o
considerándolo menor que el de morir de hambre, arrebatar de los escombros
sacos de arroz y de patatas, botellas de aceite, latas de refrescos, galletas,
queso y, ya puestos, cajas de cosméticos.
Un todoterreno con cascos azules aparece en escena, pero pasa de
largo sin intervenir. Los soldados contemplan cómo la gente se pelea entre sí
por un simple paquete de patatas fritas. Hay una mujer que placa por la espalda
a un joven que ya estaba huyendo con una caja. Forcejean. Al rato, aparece una
tanqueta blanca de Naciones Unidas pero también prefiere hacer la vista gorda.
De pronto, como si en esta ciudad sin gobierno aún quedara un rescoldo de
autoridad, aparecen varios policías haitianos bien pertrechados. Lo primero que
disparan son bombas lacrimógenas, pero enseguida ya empiezan a sonar los
primeros disparos.
Un sonido que ya se va haciendo familiar en Puerto Príncipe, junto
al de los helicópteros que sobrevuelan la ciudad, junto al de la palabra ayuda
gritada en todos los idiomas, junto a los niños que siguen llorando toda la
noche.
2) La lección de Haití
Fidel Castro
(Tomado de CubaDebate)
Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de
noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión
comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de
7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El
fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a
sólo
Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No
había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales,
escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas.
He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por
una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.
Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las
calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias
sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante
muchas horas.
La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con
frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero
ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a
relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa
ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.
A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada
de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban
de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como
hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de
diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre
su personal.
Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a
llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones
como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país
habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar
mucho.
Durante horas ininterrumpidas
continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese
hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según
versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente
que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos
gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la
medida de sus recursos.
La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en
especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar
por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50
por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no
analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y
sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra
para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos
esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños
blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran
revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se
escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es
producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo
de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones
militares y la extracción de sus riquezas.
Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que
Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen
la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia
sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan
alta como Haití.
Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún
lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en
condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y
político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la
amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una
pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático,
que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.
Es justo expresar a todos los países e instituciones que han
perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en
Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar
vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos
del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con
la política seguida con Haití.
No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar
soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.
En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un
país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo
haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan
cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país
laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes
haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con
el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden
movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y
especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar
con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar
heridos.
Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de
medicina en Cuba.
También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que
están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de
cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas
y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran
número de naciones como Haití.
La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es
difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un
escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con
refuerzos médicos adicionales.
Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos
graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en
Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un
hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era
necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención
urgente.
¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos
instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos
formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!